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La diputada de ERC defendió el martes en el Congreso de los Diputados la ley trans rechazada con los votos en contra de PP y Vox y la abstención del PSOE.

Fuente (editada): EL SALTO | Patricia Reguero Ríos | 21 MAY 2021

Pilar Vallugera i Balañà (Barcelona, 1967) defendió el martes en el Congreso de los Diputados la toma en consideración de la ley trans registrada por ERC, Junts, Nueva Canarias, Compromís, CUP y Más País como proposición de ley a petición de colectivos de personas trans y tras varios intentos fallidos por parte del Ministerio de Igualdad de tramitarla como proyecto de ley a través del Gobierno. La toma en consideración no tuvo el apoyo necesario para salir adelante tras un debate en el que la abstención del PSOE sumó con el voto en contra del PP y Vox.

Vallugera es diputada de ERC, independentista radical y feminista interseccional, según explica ella misma. Sobre qué lleva a una defensora de la república catalana a defender la autodeterminación de la identidad sexual en el Congreso de España se explica en esta entrevista.

El  martes defendiste el texto y pediste “honestidad y valentía” al PSOE, que se abstuvo. ¿Fue el PSOE cobarde y deshonesto?
Sí.

[Silencio.]

¿Lo desarrollas?
Ahora salen diciendo que habrá ley y que lo van a traer como proyecto de ley, y se escudan en una eventual seguridad jurídica para que no sea impugnada. Lo sorprendente es que en 2021 se plantea que hay algún tipo de inseguridad en el texto cuando Javier Pérez Royo [catedrático de derecho] ya hizo varios artículos defendiendo la constitucionalidad de un texto que no es de ahora, es de un texto de 2017 que fue aprobado en 2019. Y, de repente, en 2021, adolece de problemas de seguridad. Pues no lo entiendo. Lo leo como resultado de una campaña de intoxicación por parte de algunas que se llaman feministas sacando a colación temas que no tienen que ver con la ley trans. La idea de que la ley trans pueda poner en peligro el sujeto político mujer me parece no solo desafortunada sino también muy perniciosa, porque enfrenta mujeres contra mujeres.

Es un pack de pensamiento que se está filtrando en las izquierdas. Hay gente que hemos sido partidarias no solo de la autodeterminación de género sino también de garantías, derechos para las personas que ejercen el trabajo sexual. Y ahora se ha hecho un pack que ha virado a la derecha y que hace suyos argumentos de la derecha más reaccionaria, lo que nos debilita extraordinariamente y debilita la capacidad de incrementar las áreas de libertad sociales. Lo observamos además con fervor, mala leche, con una subida de tono que es la antítesis de la lucha feminista. El feminismo tiene que ver con la empatía, con intentar entender dónde estás situada a partir de tus privilegios, para deshacerlos. Eso se ha muerto con campañas en las redes que han enfrentado feministas contra feministas.

Con todo hay que entender que abstenerse no es lo mismo que votar en contra, como hicieron PP y Vox. Pero, ¿crees que utilizaron argumentos parecidos?
En el Congreso no es lo mismo abstenerse que votar en contra, pero también en el Congreso lo importante es si la legislación sale adelante o no. Si con tu abstención permites que no salga adelante es exactamente lo mismo que el no. Lo único que disfrazado, y eso duele más. El no del PSOE se basó básicamente en el hecho de que lo traerán elles como proyecto de ley y que lo harán dotando de toda la seguridad jurídica para que no pueda ser impugnado en el Tribunal Constitucional y perdido. Aquí hay otro problema y es que el Tribunal Constitucional se erige en canal legislativo cuando no tiene que serlo. El Tribunal Constitucional es una pieza del engranaje que se ha salido completamente de sus funciones.

Claro que los argumentos no son los mismos, nunca va a salir una socialista a decir que no quiere dar derechos a las personas trans, porque es parte de su electorado y de su filosofía política. Pero utilices el argumento que utilices, si el resultado final es el que es, te equiparas o haces el juego a quienes impiden que esos derechos existan. El que hiciéramos esta proposición de ley se debía a la imposibilidad que tenían las asociaciones de conseguir que el Gobierno llevara ese proyecto de ley al Congreso. Ante la obstaculización del partido socialista al texto del ministerio, nos preguntan que si podíamos llevarlo, porque esto podía quedar parado ad eternum. Y lo hicimos porque estamos convencidas, con algunas modificaciones que la misma ministra reconoció que habían enriquecido el texto. Cuando lo llevamos, les dijimos a las asociaciones que podría no prosperar. Y lo asumieron, porque estaban consiguiendo que saliera del ministerio y llegara al debate político público. Me duele porque es dilatarlo en el tiempo y que pueda acabar la legislatura sin que esto se haya aprobado y entonces nos podemos encontrar con que se prorrogue hasta que la izquierda vuelva a estar en el Congreso.

¿Ya das por hecho que la izquierda no gobernará en la próxima legislatura?
Estoy dando por hecho que como se repitan los resultados de Madrid tenemos un problema. Y estoy dando por hecho que si el PSOE y Podemos están en el Gobierno es porque quienes les votaron querían un cambio en la manera de gestionar la realidad política a todos los niveles. Tema trans, tema Catalunya, tema territorial. Y en lugar de resolver las expectativas de sus votantes, están actuando como si fueran el PP un poco más centrado. Si tú eres una de sus votantes y esperas que haya una mesa de diálogo, que se resuelvan los derechos de las personas trans, que haya una ley de la eutanasia —que esta sí la hemos conseguido—, y luego esas personas en lugar de cumplir sus acuerdos de investidura: la regulación de los alquileres, la derogación de la ley mordaza, de la reforma laboral, si no haces nada de eso para qué te van a votar. Entonces para qué quieres votar a alguien que no va a hacer lo que dice en campaña.

Entonces la presentación de la ley en el Congreso, ¿fue más una jugada mediática que política?
No. Me importa muy poco quién se ponga la medalla y quién lo capitalice. Nuestro único interés es que esos derechos estén blanco sobre negro publicados en el BOE. Si lo capitaliza un ministerio, otro partido, adelante. Por eso no lo entramos solos, fuimos a buscar a todos los grupos con el texto: a Más País, CUP, Compromís, y los que quisieron firmaron, y luego se añadieron otros.

En tu defensa del texto diste un apoyo sin dudar a la autodeterminación de la identidad sexual. ¿Qué hace una republicana catalana defendiendo la autodeterminación en el Congreso de España?
Soy independentista catalana desde siempre, soy el ejemplo más puro de independentista catalana radical. Pero eso no tiene nada que ver con los derechos humanos. Donde esté, intentaré ampliarlos para todo el mundo. Es una buena explicación de cuál es la idea que tenemos de república: ¿Quién votó a favor y quién presentó? Junts, nuestro partido y la CUP, los tres estamos alineados ahí. A lo mejor estar faltada de derechos te hace mucho más sensible a quienes también lo están.

Un día vino Mar Cambrollé y le dedicó un libro a Gabriel [Rufián], le decía: la autodeterminación de los pueblos empieza por la autodeterminación de las personas. Y es eso: es la búsqueda de la libertad para mi pueblo, aquí en el Congreso, pero también para todos, todas y todes en la medida en la que me sea posible. Y si estuviera en el Parlamento Europeo lo plantearía para toda Europa, no tiene que ver dónde hayas nacido o qué idioma hables.

Hoy, posicionarse sobre derechos de las personas trans es hacerlo sobre feminismo. ¿Cuál es tu feminismo? ¿Y el de tu partido?
La frase de Angela Davis de que el feminismo es la idea radical de que las mujeres somos seres humanos es quizá la base. Mi feminismo tiene mucho que ver con la cotidianidad, tiene mucho que ver con derechos, y tiene mucho que ver con la destrucción de imposiciones. Entiendo que es el movimiento que va a cambiar el mundo.

El feminismo no puede correr el riesgo de convertirse solo en cuatro eslóganes, es algo más profundo porque subvierte los principios de la convivencia. Esta sociedad se ha hecho desde la blancura, la propiedad y la masculinidad. Esas bases las combato todas. Una de las cosas que tenemos que poner en cuestión es el sistema productivo, el sistema capitalista y el sistema de propiedad. Nosotras nunca hemos participado, quizá si lo hubiéramos hecho tendríamos otro sistema. La visión feminista debe estar en toda la legislación, no solo en la que atiende los derechos reproductivos o las violencias que sufrimos por ser mujeres, que también, sino que hay una base que no estamos tocando y que tiene que ver con cómo entendemos la vida, el planeta.

Por ejemplo, ¿necesitamos que la casa sea nuestra? ¿Nosotras lo hubiéramos planteado así? ¿Cómo funcionan los sistema matriarcales teóricos? ¿Puede haber propiedad sobre el viento o el sol? ¿Nuestra relación con la naturaleza es sana? Es una reflexión sobre cómo habitamos el planeta, y claro que tiene que ver con los principios feministas pero mucho más con la construcción social de los acuerdos básicos de convivencia.

Vallugera en su mesa de trabajo. ATENEA GARCÍA

Vallugera en su mesa de trabajo. ATENEA GARCÍA

Vale, pero yo sé por tu declaración de bienes pública del Congreso que tienes una hipoteca. O sea, que eres propietaria…
Me tiré veintitantos años de alquiler. Luego tuve dos hijos, y ahí cambia el paradigma. Eso coincide con la muerte de mi padre y supone que heredo unos 6.000 euros, por tanto tenía una entrada, que no había tenido nunca porque nunca había acumulado dinero. Tuve que llevar a mis hijos al cole y con el alquiler me podía encontrar con que pasados tres años tuviera que llevar a mis hijos al cole que había escogido desde la otra punta de Barcelona. Creo en la vivencia de barrio y quería que mis hijos tuvieran las amistades cerca, conocieran a las familias y fue por eso por lo que decidimos comprar.

Viene con privilegios la hipoteca…
Pero podría conseguirse con una buena ley de arrendamiento. No tienen ningún sentido los precios de alquiler que hay, no tiene sentido que vivir de alquiler signifique no poder hacer ningún proyecto de vida porque no sabes si en tres años te vas a tener que ir. No puedes establecer relaciones con el entorno, fidelizar al comercio local, ir a un cole, a una coral… Y la persona propietaria tiene la posibilidad de decir: bueno, la vida que has conseguido en estos tres años, a la mierda. El sitio donde vives define una gran parte de tu vida y tiene que ver con el impacto en la ciudad.

El martes no era la primera vez que dirigías tu mirada a los derechos de las personas trans. Pese a que ayer se insinuaba que la ley podría poner en riesgo a las mujeres en las cárceles, tú mostrabas recientemente tu preocupación por el bienestar y la seguridad de las personas trans privadas de libertad con una pregunta al Gobierno. ¿Cuál es la situación de las personas trans en los centros penitenciarios?
Hay una instrucción de 2006 en la que se favorece que las personas trans vayan a parar a la prisión acorde a su identidad. Esa instrucción surgió después de que una mujer trans fuera agredida seis veces consecutivas en un mismo día por presos. Esa es la situación, no somos capaces de garantizar que las protegemos de las agresiones. No podemos legislar a partir de las presunciones de fraude de ley. Una chica trans me dijo una frase que me parece genial: las mujeres trans no somos un peligro, estamos en peligro. Ellas deben estar en las prisiones de su género, y no creo que representen un peligro.

Hay otra cosa. Uno de los problemas que plantean las mujeres tienen que ver con los espacios no mixtos, dicen que si permitimos que entren las mujeres trans que no se hayan realizado una cirugía genital y por tanto que no se han sometido a un proceso que pone en riesgo su salud —se tiene que ir aclarando qué supone eso— perdemos nuestro espacios de seguridad. Eso lo implica es que, de fondo, no crees que esa persona sea una mujer. Por tanto, la llevas a un camino de alteridad donde la señalas como a los otros, los que producen agresiones. Ellas son nosotras, yo también puedo agredir a otra mujer. El problema es que no crees que sean quienes dicen ser que son y eso es inaceptable.

Y no es cierto que pueda haber hombres condenados por violencia de género que cambien su identidad para ir a cárceles de mujeres, eso la ley lo previene en un artículo que deja clarísimo que lo que haya hecho antes del cambio en la mención registral se regirá por la antigua mención. Es proveniente de anécdotas, como las denuncias falsas en violencia machista.

Cuando Vox intervino el martes en el debate de la ley trans, provocó la respuesta de varias señorías. ¿No es esto darles espacio? ¿No hay una reflexión en los partidos de izquierdas con representación sobre cómo actuar ante las provocaciones de Vox?
Claro que se tiene ese debate, y es uno de los más importantes de esta legislatura. Hay varias maneras de actuar. En Catalunya hay un pacto de cinturón sanitario que veremos cómo evoluciona, y hay varias posturas. Pero no podemos dejar que las tribunas públicas solo escuchen el relato de Vox y nosotres no expliquemos el nuestro para combatirlo. Vox se basa en mentiras, en creencias y en elevar a categoría las anécdotas. Una izquierda que informe, explique, que ponga argumentos, que desmienta bulos, es necesaria y en determinado temas no les quiero dejar el hemiciclo a Vox.

En otros temas sí creo que es potente hacer algún tipo de acto simbólico que explique que Vox está ahí en un rincón y de ahí vino la actuación conjunta que hicimos sobre la violencia machista. Nos pusimos de acuerdo todas cuando sacaron el tema de la violencia machista [para negar su existencia] y leímos la lista de mujeres asesinadas. Lo sacaron varias veces, a la cuarta nos reunimos las portavocías —diría que todas las izquierdas— menos el PP y Ciudadanos, no porque no estuvieran de acuerdo, sino porque tenían otra estrategia.

Vox es muy hábil, le dicen a las mujeres lo que quieren oír: que no son víctimas, que somos iguales, que el poder está en sus manos. Hay personas para las que eso es atractivo porque te da una explicación de ti misma más cómoda, más vivible. Y ahí es donde veo el riesgo.

Entonces, ¿volveremos a verte intervenir si Vox niega que exista la violencia machista, como hiciste el año pasado en una intervención que se hizo viral?
Sí, pero volveré a lo mismo; que son clasistas. Porque además lo hacen de una manera en que no dejan entrar el tema clase. Claro que una mujer que proviene de un marquesado está menos sometida que una mujer que no tiene papeles. Por eso tenemos que tener esa mirada interseccional y por eso las mujeres trans son la coincidencia de todas las violencias. Hace nada hablaba con un hombre trans, él decía que el tránsito de mujer a hombre conlleva tener privilegio. Entras en la sociedad como alguien empoderado. ¿Quién en su sano juicio, si no fuera una mujer, querría serlo?

 

 

En Catalunya hay pacto de investidura y el acuerdo suaviza o elimina compromisos sociales, según denunciaba este miércoles el Sindicato de Inquilinos. Se refería a renuncias en vivienda y a que no se definía la implementación de la renta básica. ¿En qué más está ERC dispuesta a ceder por formar Gobierno?
El compromiso con la renta básica es que se van a iniciar los estudios para analizar su implementación, no creo que eso se pare, estamos muy convencides.

¿No ha habido que hacer ninguna renuncia para llegar a un acuerdo con Junts?
No. Hay cosas que son fundamentales. Lo único que según he leído puede conllevar alguna crítica en el acuerdo es en el encaje de agricultura y cambio climático. En Catalunya hay un problema territorial importante, con un área metropolitana muy densa y un territorio que sigue desatendido. Convivir esas dos cosas desde una perspectiva ecológica es difícil. Pero estoy muy contenta por la creación de la Consejería de Feminismos y no creo que tengamos que renunciar. Primero, por honestidad política, el pacto con la CUP fue previo y lo debemos respetar en todos sus puntos, y creo que Junts es consciente de eso.

Dices que deconstruyes tus privilegios de “mujer cis, heterosexual y que no ha pasado hambre ni frío”. ¿Puede una deconstruir sus privilegios mientras ocupa un asiento del Congreso de los Diputados?
Yo soy una contradicción con patas. Cuando hago un discurso voy, vengo, dudo mucho, aunque claro que hay un sustrato ideológico. Yo cuando me acerco a un tema me pregunto cómo lo miraría si yo, que nunca he pasado hambre, lo hubiera pasado. Yo me retiré unos años de la política, en aquellos años nació mi hijo y murió mi padre y en aquellos años entré en contacto con el feminismo más radical.

Poco a poco vas viendo que tu mirada de la realidad y tu construcción ideológica tiene que ver con lo que has vivido, y por tanto yo solo sería capaz de defender a las clases medias catalanas independentistas: para esto no hace falta hacer política. Tienes que ampliar la base ideológica y las emociones. A mí, mi trabajo con la prostitución me lo desmontó todo, pensé “no sabes lo que tienes”. ¿Es contradictorio hacerlo desde aquí? Lo es, pero intento que esto me impregne poco.

¿Es eso posible?
Llevo un año. Cuando hayan pasado cuatro años tendré que ver si me tengo que ir o me he endurecido, pero solo desde aquí vale la pena. No vale la pena perder el ver a tus hijos, estar con tu madre, ver a tus amigas… si no tienes una pulsión intelectual, un convencimiento de que esto sirve para aportar algo. Alguien debe hacer la cadena de transmisión. Como catalana siempre he sentido que nadie me ha escuchado, que nadie era capaz de transmitir mi sensación de falta de derechos. Esa sensación de vida que cuesta vivirla es la que me lleva a hacer política.