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En el mes por la despatologización trans, te explicamos cuáles son algunos de los principales problemas de salud que enfrentan las personas trans, como el desabastecimiento de hormonas

Fuente (editada): NEWTRAL | Noemí López Trujillo | 29 OCT 2021

En el sistema médico actual hay un borrado: el de las personas trans y su salud. Basta revisar los prospectos de los fármacos que se emplean en la transición hormonal para comprobar que no se menciona esta indicación terapéutica, a pesar de que “es uno de los usos más frecuentes de estos medicamentos”, tal y como explica a Newtral.es la ginecóloga Rosa Almirall, fundadora y directora de Trànsit, una unidad pública de atención a la salud de las personas trans en Barcelona.

Daniel Ruiz Gabarre, neurocientífico, farmacéutico y miembro de la asociación científica LGTBI PRISMA, explica en conversación con Newtral.es que “para poder añadir una nueva indicación a la ficha técnica de un fármaco, hay que hacer los ensayos correspondientes”: “Sin embargo, no hay mucho interés por parte de la industria farmacéutica porque piensan que es gastar dinero en algo que se sabe que funciona”, añade.

Desde su punto de vista, “tendría sentido hacer estudios específicos” al tratarse de fármacos que “se han estudiado en una población diferente a la trans, la cis [cis y trans son términos que se emplean cuando el género vivido coincide o no con el género asignado al nacer en función de los genitales]”.

Según puntualiza Ruiz Gabarre, “esto no significa que estos fármacos no sean seguros o que no funcionen”: “El tratamiento hormonal está completamente justificado y no es en ningún caso experimental solo por no aparecer como indicación en la ficha técnica, ya que eso, en realidad, es una práctica habitual. Pero estudiar a una población entre la que hay un gran porcentaje de usuarios permitiría, por ejemplo, individualizar algo más los tratamientos”.

Supondría, además, “visibilizar las necesidades del colectivo trans”, como apunta la médica Rosa Almirall: “Cuando hay desabastecimiento de estos fármacos y desde Trànsit llamamos a los laboratorios, desconocen, por ejemplo, que entre las usuarias de estrógenos hay un porcentaje altísimo de mujeres trans”, añade.

El desabastecimiento de hormonas durante la pandemia

Para Almirall, el desabastecimiento de hormonas es, precisamente, uno de los principales problemas de salud que enfrentan muchas personas trans al suponer “una interrupción en su transición, un cambio en el tratamiento o una incertidumbre muy difícil de gestionar”.

Esta ginecóloga considera que este último punto se solucionaría si “no hubiese tanta dependencia de las Unidades de Identidad de Género” (conocidas como UTIG): “Toda la atención está centralizada en estas unidades, que a menudo están saturadas. Lo ideal sería, para empezar, que en cada centro de atención primaria hubiera un profesional que manejara este tema con cierta normalidad. Atención primaria es la primera puerta de entrada a la salud, pero a estas personas se las expulsa, por lo que esa puerta es como si no existiese”.

Es lo que relata Jara Juana Bermejo Vega, doctora en Física y profesora de Computación Cuántica en la Universidad de Granada: “A mí tardaron en darme cita nueve meses, un tiempo en el que no pude empezar mi proceso de transición hormonal. La pandemia lo retrasó todo”.

A esto se suma el desabastecimiento de algunos fármacos, como relataba Bermejo Vega en una investigación que realizó junto a otras compañeras trans para un manifiesto en el que exigían a las autoridades sanitarias que financiasen otros fármacos no desabastecidos. “Te toca cambiar de medicamentos una y otra vez, algunas veces los únicos disponibles que hay no están financiados y cuestan una pasta”.

En su análisis, esta física cuántica señalaba que a 4 de junio de 2021, la mayoría de fármacos disponibles no estaban financiados, tales como Oestraclin, Estraderm o Estradot. Entre los financiados pero desabastecidos estaban otros como Climen y Evopad. A día de hoy, según consta en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (CIMA), ambos están financiados pero siguen desabastecidos. Lenzetto es uno de los que está financiado y no tiene problemas de desabastecimiento, según aparece en la CIMA. Aunque Bermejo Vega advierte que en algunas comunidades autónomas “parece que empieza a haber problemas con el suministro”.

Personas trans y salud: los riesgos de no poder acceder al tratamiento hormonal

“El desabastecimiento de hormonas puede haber empeorado con la pandemia, pero es un problema cronificado que siempre ha existido”, explica a Newtral.es el endocrino Gilberto Pérez, especializado en salud trans. El mayor riesgo, indica Pérez, es “la autohormonación a la que algunas personas se ven abocadas cuando la saturación del sistema les expulsa”: “El riesgo cero no existe en ningún fármaco. Pero uno de los mayores riesgos para estas personas es no poder iniciar su tratamiento o continuarlo cuando lo desean. La automedicación tiene grandes efectos adversos, y no poder acceder al tratamiento o tener que gestionar la incertidumbre que genera el desabastecimiento es muy negativo para la salud mental de estas personas”, añade.

Como apunta Jara Juana Bermejo Vega: “Claro que administrarte estradiol puede tener riesgos, y necesitamos conocerlos. Uno de ellos es que puede aumentar la probabilidad de tener depresión, pero es que igual yo tengo depresión por no poder acceder a mis hormonas”. Es por esto que Bermejo Vega considera que otra de las barreras en el sistema sanitario es el “gatekeeping” (control en el acceso) en las UTIG: “Los efectos secundarios de las hormonas no pueden ser causa para que te nieguen el tratamiento: es decir, estos tratamientos pueden conllevar mayor riesgo de depresión, pero es que la depresión también puede ser por disforia y por la propia falta de acceso a hormonas”.

Por ello, como apunta el farmacéutico Daniel Ruiz Gabarre, no se trata de demonizar la hormonación ni la intervención de los cuerpos, ya que “el balance beneficio-riesgo, en este sentido, siempre suele ser positivo”. “Todos los tratamientos crónicos tienen riesgos y es necesario que se hagan estudios longitudinales para dar toda la información posible a las personas usuarias, pero la salud mental también es muy importante y, a día de hoy, la hormonación ayuda a que muchas personas sean reconocidas en sociedad como quienes son”, añade Ruiz Gabarre.

Este neurocientífico y farmacéutico pone de manifiesto la contradicción que supone que “se ponga tanto el foco en los riesgos de estos tratamientos pero, a la vez, la ley vigente obligue a que para tener reconocimiento legal debas hormonarte al menos durante dos años”. Una condición regulada en la ley de identidad de género de 2007 que quedaría derogada de salir adelante el anteproyecto de ley trans elaborado por el Ministerio de Igualdad, aprobado en junio por el Consejo de Ministros y que está en fase consultiva.

“Ocurre que si las personas trans no se hormonan y no se las percibe como típicamente de un género, sufren tal presión que acaban hormonándose. Y si se feminizan o se masculinizan, se las acusa de reducir la condición de hombre o mujer a una serie de estereotipos de género. Al final siempre se las vulnera”, añade Ruiz Gabarre.

“No es nada agradable verte sola, desatendida y sin información”

Jimena González, filóloga, inició su tratamiento hormonal en diciembre de 2020, después de haber esperado seis meses para la cita en la que le recetarían los fármacos. Tan solo un mes después, uno de los fármacos desapareció de las farmacias: “Empecé con un bloqueador de testosterona y con estrógenos. No tenía ni idea de que durante los seis primeros meses de tratamiento iba a tener que pasar por cinco medicamentos diferentes”, cuenta en conversación con Newtral.es.

González recuerda que cada vez que se quedaba sin medicamento “lo vivía con mucha angustia”. Las citas para revisión eran cada tres meses, a veces más, y entre medias consultaba a su endocrina por correo electrónico: “En una de esas me dijo que lo sentía si tardaba en responder, que tuviera en cuenta que recibía entre 50 y 80 avisos diarios como el mío pidiendo cambio de tratamiento por el desabastecimiento”.

Manifestación por una ley trans | Fotografía: Shutterstock

Manifestación por una ley trans | Fotografía: Shutterstock

Una de las soluciones que le dieron cuando Progyluton estuvo desabastecido fue administrarse Estradot, que no es vía oral sino transdérmica (parche) y que no está financiado: “A muchas compañeras nos empezó a pasar que con este fármaco los niveles de estrógenos nos bajaron muchísimo y empezamos a estar con síntomas de menopausia como agotamiento físico, sofocos, sudoración, pérdida de pelo…”, explica Jimena González.

Cuando volvió Progyluton a las farmacias, ella misma se ajustó las dosis: “Cuando das un paso tan importante para tu salud, lo haces dando por hecho que en todo momento vas a estar acompañada. No es nada agradable verte sola, desatendida y sin información. Al final no sabes si puedes estar perjudicando tu propia transición. Tu endocrina está hasta arriba y pasan meses de una cita a otra, y con tu médica de cabecera no puedes hablar porque no tiene ni la más remota idea sobre esto”.

“El desabastecimiento te obliga a buscar opciones menos seguras”

Una de las consecuencias del desabastecimiento y de la saturación del sistema sanitario para la atención a personas trans es “la automedicación”, como señala a Newtral.es Néstor Román, traductor y diseñador gráfico: “El desabastecimiento te obliga a buscar opciones menos seguras”.

“A veces nos dan las opciones menos seguras porque el sistema médico en este aspecto está anticuado y no está al día de la investigación actual”, apunta Jara Juana Bermejo Vega. Por otro lado, añade la física cuántica, “hay poca información”: “Te cuestionan a la hora de hormonarte, pero cuando te dan la receta tampoco te explican gran cosa. Hay muchas chicas trans que no saben ni ponerse el estradiol”, añade.

La filósofa e investigadora Rosa María García, especializada en estudios de género, también comparte esta opinión: “A veces te toca buscar la información por tu cuenta, con el riesgo que eso conlleva. Hay veces que el médico solo habla de los riesgos del tratamiento hormonal sin tener en cuenta los riesgos sociales para ti si no te hormonas, y otras veces ni te hablan de los riesgos, simplemente firmas un consentimiento informado”.

Por ello, García señala que el desabastecimiento “es la incertidumbre sobre tu propio cuerpo”: “Llamas a una farmacia, a otra, a otra… Y no encuentras el fármaco en ninguna. Imagínate que eso pasa durante meses y que nadie te dice qué hacer. Al final pides las hormonas por internet, y claramente no es la situación ideal”, añade.

Derechos reproductivos y sexuales: otro asunto pendiente

En una ponencia de 2013, la ginecóloga Rosa Almirall, fundadora y directora de Trànsit, señalaba la ausencia de “servicios de prevención con los mismos protocolos que para personas cis, como la realización de citologías en hombres trans con útero y realización de mamografías en hombres trans o mujeres trans con mamas”.

Este es uno de los problemas que señala Pablo Redondo, trabajador social: “El sistema médico está diseñado con un binarismo en el que a veces no encajamos. Si un chico trans cambia su sexo legal, pedir cita con la ginecóloga es una odisea porque administrativamente no se contempla que un hombre vaya a Ginecología”, explica a Newtral.es.

El traductor Néstor Román identifica el mismo problema: “Si cambio el sexo legal, ya no sé si puedo ir a Ginecología, porque el sistema, si te lee como hombre cis, no te da cita. Por eso, muchos hombres trans o personas no binarias no son citadas para revisiones o, directamente, prefieren no ir por miedo a que se dirijan a nosotres con un nombre o un pronombre incorrecto. Creo que el problema no es de los profesionales, sino del sistema en sí. Y de cara a la prevención, tenemos una dificultad enorme”.

Jara Juana Bermejo Vega también identifica algunos problemas similares en cuanto la salud reproductiva y sexual de las mujeres trans: “No se contempla que quieras acceder a algo más que la cirugía de reasignación de sexo. Por ejemplo, que te den información en caso de que tengas algún problema de salud sexual. Muchas chicas trans no van al urólogo a revisarse a pesar de tener erecciones dolorosas porque el médico que las atiende no tiene ni idea de qué problemas específicos podemos tener nosotras”.

    • Fuentes consultadas

    • Rosa Almirall, ginecóloga y directora de Trànsit, una unidad pública de atención a la salud de las personas trans en Barcelona
    • Daniel Ruiz Gabarre, neurocientífico, farmacéutico y miembro de la asociación científica LGTBI PRISMA
    • Gilberto Pérez, endocrino especializado en salud trans
    • Jara Juana Bermejo Vega, doctora en Física y profesora de Computación Cuántica en la Universidad de Granada
    • Néstor Román, traductor y diseñador gráfico
    • Pablo Redondo, trabajador social
    • Rosa María García, filósofa e investigadora especializada en estudios de género
    • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (CIMA)
    • Buscador de la Información sobre la situación de financiación de los medicamentos (Ministerio de Sanidad)