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Tadeo es un niño mendocino de 12 años que recientemente modificó su identidad de género legalmente y, junto a sus progenitores Julia y Gabriel, suma su historia de vida para ayudar a otres jóvenes que estén atravesando su misma situación.

Fuente (editada): MDZ | 15 DE NOVIEMBRE 2019

Como todo proceso de autodescubrimiento, Tadeo fue percibiendo poco a poco que “la manera en que yo me sentía no era la que esperaban de mí: me decían que era una chica y no me sentía como tal, sino como un chico”.

“Antes no me quería dar cuenta tal vez por miedo que mi familia o mis amistades no me aceptaran o fuera algo muy imposible de hacer, pero sabía que no era feliz ytenía que cambiarlo”, narró Tadeo en el programa Con qué derecho, de MDZ Radio.

Una vez que le comunicó la decisión a sus progenitores, quienes “lo tomaron muy bien”, Tadeo junto a su familia comenzó con los trámites burocráticos para adecuar su nueva identidad al DNI y la partida de nacimiento. Además hizo público su cambio en la escuela: “Con mis compañeres estuvo todo bien porque la mayoría lo aceptó, aunque hubieron algunos problemas con insultos o críticas que no me importaron”.

Por su parte Gabriel, papá de Tadeo, contó cómo vivió el proceso de transformación de su hijo y cuánto le modificó a él sus convicciones predeterminadas: “Antes habíamos tenido charlas en las cuales Tadeo me había manifestado que no se sentía muy cómodo. Al ser un tema donde era bastante ignorante, intenté darle otro tinte explicándole que podía ser como sea siendo mujer, pero después asesorándome con profesionales me dí cuenta que no es lo mismo y que ese era mi concepto erróneo”.

“Tadeo cambió mucho para mejor, desde quererse más a sí mismo hasta pasar de ser una persona que no le importaba su aspecto a arreglarse y vestirse diferente. Además tuvo muchos cambios positivos en su personalidad. Lo veo muchísimo más feliz“, resumió.

Mientras que la mamá Julia expresó: “Fue todo muy rápido, ya que él estaba seguro. Lo primero que atiné fue a preguntarle si eso era lo que él quería para ser feliz, y le dije también que lo iba a acompañar. Una como madre quiere la felicidad de sus descendientes, no importa nada más. Después surgieron algunas dudas porque estamos construides de determinada manera, por lo que tenemos que romper con muchas estructuras”.

“El único error que cometí para conmigo fue dudarlo, pensar si realmente él estaba seguro. Creo que no podés evitar pensarlo, pero también es algo que lo trabajás y al ver cómo se sentía Tadeo con su decisión, puse todo mi empeño en modificarme y desestructurarme atendiendo lo que a él le estaba pasando”, concluyó.