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“Un canto al travestismo”

El jurado habló de destreza narrativa y de la fuerza de sus personajes. Su libro de “la furia y la fiesta de ser travesti”.

Fuente (editada): Clarín | 02/11/2020

En un fallo histórico, el jurado del Premio Sor Juana -que reconoce el trabajo literario de las mujeres en idioma español, en América latina y el Caribe- fue para la argentina Camila Sosa Villada, que deja cuenta en su obra de su vida como trans.

La premiada es justamente la novela ‘Las malas’, una entrañable historia de travestis, sus sueños, su búsqueda del amor, su solidaridad, su dolor.

“Un jurado integrado por Ana García Bergua, Ave Barrera y Daniel Centeno Maldonado decidió otorgar el galardón a la escritora argentina, por su novela ‘Las malas’, y elogió su gran destreza narrativa y la fuerza de sus personajes”, expresa el comunicado de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

La escritora trans Camila Sosa Villada en el ciclo conversaciones en el Malba

La escritora trans Camila Sosa Villada en el ciclo conversaciones en el Malba

El comunicado explica que “la escritora argentina describe ‘Las malas’ como ‘un canto al travestismo, cómo yo viví mi propio travestismo, cómo sentí que se lo tomaban mis progenitores, cómo sentí que se lo tomaba el pueblo de donde yo era’, y reconoce que, ‘a pesar de que el libro fue escrito entre 2017 y 2018, comenzó a escribirse desde el día en que nací’”.

‘Las malas’ -argumentan- “es ficción y realidad trabajada en el molcajete del oficio y la inspiración”, señala el acta del jurado, que en esta edición estuvo integrado por Ana García Bergua y Ave Barrera, de México, y Daniel Centeno Maldonado, de Venezuela.

El documento destaca “la gran destreza narrativa, la originalidad del ambiente y la fuerza de los personajes que retrata” la autora. “Su texto es rudo y a la vez hermoso, este extraño equilibrio lo convierte en una obra sobresaliente, cargada de lirismo, rabia y redención”, justifica el dictamen por el cual ‘Las malas’ fue declarada ganadora unánime entre 67 candidaturas provenientes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Italia, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.

 

 

Camila Sosa Villada nació en 1982 en La Falda (Córdoba, Argentina). Estudió cuatro años de Comunicación Social y otros cuatro de la licenciatura de Teatro, en la Universidad Nacional de Córdoba. En 2009 estrenó su primer espectáculo, Carnes tolendas, retrato escénico de una travesti.

Es autora del libro de poesía‘La novia de Sandro’ (Caballo Negro, 2015, y Tusquets, 2020) y de un ensayo autobiográfico titulado ‘El viaje inútil’ (Ediciones DocumentA/Escénicas, 2018).

‘Las malas’, se lee en la contraportada de la novela, es “una visita guiada a la imaginación de su autora y una crónica distinta a todas. Convergen en su ADN las dos facetas trans que más repelen y aterran a la buena sociedad: la furia travesti y la fiesta de ser travesti.

Un fragmento de “Las malas”

Es profunda la noche: hiela sobre el Parque. Árboles muy antiguos, que acaban de perder sus hojas, parecen suplicar al cielo algo indescifrable pero vital para la vegetación. Un grupo de travestis hace su ronda. Van amparadas por la arboleda. Parecen parte de un mismo organismo, células de un mismo animal. Se mueven así, como si fueran manada. Los clientes pasan en sus automóviles, disminuyen la velocidad al ver al grupo y, de entre todas las travestis, eligen a una que llaman con un gesto. La elegida acude al llamado. Así es noche tras noche.

 

El Parque Sarmiento se encuentra en el corazón de la ciudad. Un gran pulmón verde, con un zoológico y un Parque de diversiones. Por las noches se torna salvaje. Las travestis esperan bajo las ramas o delante de los automóviles, pasean su hechizo por la boca del lobo, frente a la estatua del Dante, la histórica estatua que da nombre a esa avenida. Las travestis trepan cada noche desde ese infierno del que nadie escribe, para devolver la primavera al mundo.

 

Con este grupo de travestis también está una embarazada, la única nacida mujer entre todas. Las demás, las travestis, se han transformado a sí mismas para serlo. En la comarca de travestis del Parque, ella es la diferente, esa mujer embarazada que repite desde siempre el mismo chiste: tomar por sorpresa la entrepierna de las travestis. Ahora mismo lo hace y todas ríen a carcajadas.

 

El frío no detiene la caravana de travestis. Una petaca de whisky va de mano en mano, papeles de cocaína visitan una a una todas las narices, algunas enormes y naturales, otras pequeñas y operadas. Lo que la naturaleza no te da, el infierno te lo presta. Ahí, en ese Parque contiguo al centro de la ciudad, el cuerpo de las travestis toma prestado del infierno la sustancia de su hechizo.