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La autora del libro “Literatura infantil: Historias travestis del Clan Mocotrofo” repasa el proceso creativo de esta obra que busca tensionar los paradigmas de binarismo sexual en la literatura a través de personajes transformistas y travestis.

Fuente (editada): elDESCONCIERTO.cl | Natalia Figueroa | 31.10.2020

Han sido semanas de mucho movimiento para Anastasia María Benavente, activista trans travesti, profesora universitaria y escritora. Hace dos semanas lanzó el libro de Literatura infantil: Historias travestis del Clan Mocotrofo, junto a Paulina Pizarro, dos ilustradores y un invitado especial. Un equipo que trabajó durante tres años en este proyecto autogestionado que busca tensionar las narrativas clásicas que han llevado a reforzar los estereotipos de género.

“Ha sido un bonito proceso. Hablé con algunas editoriales, pero no me convencía porque mi trabajo siempre lo he hecho de manera independiente y aparte los costos iban a ser muy altos porque es un libro en papel couché y a color. Me interesa que circule el material, y la primera semana del lanzamiento vendimos 100 ejemplares y ahora vamos por los 200”, cuenta Anastasia.

El libro ha tenido una muy buena recepción, se han distribuido ejemplares en regiones y la próxima actividad de difusión contará con un show callejero en el barrio Lastarria.

Referentes trans en la literatura infantil

-¿Cómo nace la inquietud por escribir un libro de cuentos trans?

Bueno, yo estudié Literatura como carrera de origen y nunca escribí un libro, porque tenemos muy pocos referentes de literatura trans travesti. En Chile, hay algunas escritoras que son poetas básicamente y no hay más producción literaria como una voz propia de nuestra población.

Me pasa que cuando se muere una compañera su historia de vida se va con ella, entonces siento una responsabilidad, primero de hablar en primera persona. Las historias que estoy contando son historias de mi juventud travesti con mis amigas y enemigas, con mi grupo de gente con quienes hacíamos espectáculos.

En el fondo, a través de mi historia estoy contando las historias de otras muchas compañeras que salen ahí en el libro y que están muertas. Porque tú sabes que nuestra estadística de vida no supera los 40 años, y esa estadística tan macabra es cierta y es terrible porque las chicas van muriendo muy jóvenes. Yo rescato estas historias con un lenguaje muy travesti, uso de imágenes, colores muy kitsch.

-¿Cómo fue el proceso creativo?

Paulina es profesora de inglés y trabajamos juntas hace muchos años atrás en un colegio. Le comentaba estas historias en las horas de colación, nos reíamos muchísimo y me decía que tenía que escribirlas. Pasaron los años, volvimos a encontramos y decidimos emprender este viaje creativo. Hicimos una metodología de trabajo que era rehacer las historias, transcribirlas, reordenarlas. Y ese trabajo duró cerca de un año. Después convocamos a les ilustradores y eso demoró dos años. Fue un trabajo de tres años de producción.

Foto de Sergio López Retamal

Foto de Sergio López Retamal

Llegamos finalmente a un resultado que es como una novela gráfica que está en la mutimodalidad del discurso. En el fondo son mensajes que se transmiten a través de múltiples códigos de significación: lenguaje verbal, imágenes, incluso en un momento dado habla la radio o los carteles de la ciudad.

Esto sucede en una irónica ciudad de Santa Chiri de Compostera, y la primera página parte en Plaza de la Dignidad, lo que es muy heavy porque este trabajo lo veníamos haciendo desde hace tres años y esas páginas estaban hace tiempo.

-Cuéntame un poco de los personajes del libro…

Sí, bueno, a algunas les cambié el nombre y a otras no. Dentro de las que se nombran están la Tota Estiércol, una artista del underground de Valparaíso que está viva aún; y otros personajes están ficcionados, pero son de la farándula del transformismo, del travestismo. Está La Coneja, la Charo, Alicia, la Tetas Plásticas, La Chelo y la Viroshka.

-Y, ¿a qué conflictos se ven enfrentadas?

Mira, el libro tiene varias capas y hay un conflicto que se va desarrollando que tiene que ver con una relación amorosa entre mi personaje y un chico gay. Eso se me sirve como excusa para poner en tensión el paradigma heterosexual y también el homosexual como un régimen obligatorio en que ‘un gay tiene que estar con un hombre que tiene que ser lo más macho’, y entonces las travestis también quedamos fuera de ese mundo.

Por otro parte, el libro lleva el título de Literatura infantil, que ha sido lo polémico. Estoy usando una categoría literaria que ha perpetuado el paradigma de sexo-género, basado en un binarismo sexual, donde están situados los roles de las mujeres, la sumisión femenina, donde son los ‘príncipes valientes’ los que tienen que ir a rescatar las princesas indefensas. Ese imaginario de la literatura infantil lo pongo en tensión y aporto con este libro con historias travestis.

Las travestis nunca hemos sido protagonistas de historias infantiles. No estamos representadas porque para la sociedad somos peligrosas, por lo tanto quieren mantener a la infancia protegida de nosotras, de nuestras corporalidades, realidades. Nosotras, por ejemplo, no salimos en los matinales.

Foto de Sergio López Retamal

Foto de Sergio López Retamal

Foto de Sergio López Retamal

Foto de Sergio López Retamal

Pensar la infancia trans travesti

-¿La literatura actual infantil ha llevado a reforzar la cisheteronorma?

Claro, los estereotipos de género, imagínate que todas las niñas quieren ser princesas y eso es por los cuentos infantiles. Si queremos cambiar este sistema, que ya sabemos está dando sus últimos estertores, hay que atacar esa categoría literaria, ponerla en tensión, en jaque. Esta es una invitación a pensar en la infancia trans travesti, porque nosotras no nacimos viejas, también fuimos niñas. Entonces, ¿cómo pensamos un imaginario desde ahí? Es algo de lo que yo no me hago cargo en este libro, pero solo lo pongo como una discusión sobre la mesa, desde el ámbito social, literario, desde el mundo del arte.

-¿Has recibido algún tipo de hostigamiento por el libro?

Al principio armamos un Instagram como estrategia de difusión para mostrar el material, y comenzaron los mensajes típicos de esos grupos diciendo «con mis hijos no te metas». Son quienes nos han mandado mensajes, porque para estas personas es una provocación. Pero como dije antes, nosotras no nacimos viejas, también tuvimos una infancia. La infancia trans y travesti de ahora no está tan mal, afortunadamente, la gente tiene más conciencia. Pero todavía hay familias evangélicas que tienen a su prole encerrada, que la maltrata, incluso hay abusos sexuales, y todo por la identidad sexual, la expresión de género o la orientación sexual.

-¿Tienen proyectadas actividades para su difusión?

Hasta ahora he hecho dos eventos: En el lanzamiento, que fue el 17 y el 24, hice una entrega de libro en el lobby de mi casa en Portugal, y llegó mucha gente. Ahora tengo programada la siguiente entrega que va a ser el día 7 de noviembre, en la calle Lastarria, y va a ser con escándalo y show. Invité a varias casas de chicas, compañeras que van a hacer espectáculo. Vamos a tomar la calle ese día y va a haber un punto de entrega.

Foto de Sergio López Retamal

Foto de Sergio López Retamal