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Úrsula, has decidido marcharte, a tus 22 años estabas cansada de esperar. Justo antes del estado de alarma tenías citas médicas que se suspendieron, te quedaste a las puertas de muchos sueños que llevabas toda la vida dibujando en tu mente.

Nos habría gustado poder estar más cerca de ti, haberte abrazado más veces. Se te veía tan frágil, tan sensible, y a la vez tan serena, paciente y calmada. Toda la lucha la llevabas dentro, Úrsula. Qué bien aprendiste del sistema a no contar lo que realmente sentías.

Todos esos planes, pensamientos, todo lo que tenías preparado para seguir moviendo después del confinamiento; tu solicitud de cambio de nombre con todos los papeles esperando a que pudieras salir. Sí, Úrsula, muchas personas desean salir para hacer deporte, para ir de cena, de copas, y tú, mi niña, mi pequeña, querías salir para cambiar tu nombre.

He escuchado varias veces el audio donde nos dices que te encanta el texto que publicamos el Día de la Visibilidad Trans, que es triste pero que es real esa mirada social y que también es tu deseo que eso cambie.

No noté que te querías ir Úrsula: cómo desearía que nos hubieras pedido ayuda y que hoy pudieras seguir aquí. Aun así respeto tu decisión, estabas cansada y no puedo ni imaginar cuánto…

Euforia me permitió ser tu madrina, y ahora siempre estarás en mi corazón. Te aseguro que ese dolor que llevo conmigo me dará fuerza para continuar haciendo lo que esté en mi mano por el colectivo.

Te prometemos, desde Euforia, que no te olvidaremos y que haremos todo lo posible por cambiar esa mirada.