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Marieke Lucas Rijneveld, es la primera persona que no se identifica ni como hombre ni como mujer en ganar el Premio Internacional Booker 2020 con su primera novela The Discomfort of Evening, traducida como La inquietud de la noche.

Fuente (editada): Página|12 | Dolores Curia | 28 de agosto de 2020

El premio. El International Booker es un premio que se les otorga a los libros traducidos al inglés, y que se comparte entre autore y traductore.

La novela. El libro, que le llevó seis años de trabajo, comienza con las impresiones de una niña de 10 años, Jas, frente a la muerte de su hermano mayor y narra cómo toda la familia reacciona ante ese hecho. Un dolor que reviven cuando un brote de fiebre aftosa en la granja en la que viven no les deja más opción que sacrificar a sus vacas.

Nacide y criade. Rijneveld tiene 29 años y creció en una granja como la de su libro, en la provincia holandesa de North Brabant, en un ambiente reformista. Hoy sigue viviendo en el campo, pero en una casa distinta a la de sus padres.

No binarie. Al cumplir los 20 años, Rijneveld adoptó el nombre de Lucas junto con el de Marieke, y anunció que se identifica como una persona no binaria. “Cuando eres une niñe, es bastante normal estar en el medio. No lo experimenté como un problema hasta la escuela secundaria, cuando en mi primer día dos chicas me preguntaron: ‘Bueno, ¿qué eres?’ Después de eso supe que si actuaba más femenina no me acosarían. He construido una identidad ahora y no quiero perder eso, algo que podría pasar si decidiera transitar de forma más binaria”.

Harry Potter. Su fascinación por la escritura proviene de haber leído la saga de J. K. Rowling, autora que más de una vez ha sido noticia por sus declaraciones transfóbicas. Rijneveld la descubrió en primaria y, debido a que en el ambiente reformista en el que creció las referencias a la magia, incluso literarias, eran consideradas tabú, copió y escondió el libro en su ordenador para poder volver a él una vez devuelto el original a la biblioteca de su escuela.

Hechos reales. Como en su novela, la familia de Rijneveld también experimentó una pérdida. El hermano de le autore murió cuando Rijneveld tenía tres años. Al igual que con la familia de Jas, la respuesta parental a esa muerte fue volcarse en la religión con mayor intensidad. “Les duele que escriba sobre lo que quiero escribir. Mi padre no la ha leído. Mi madre sí. Tuve que aclararles que no eran les progenitores de la novela. Lo más difícil fue mi hermano. Mis progenitores nunca hablaron de su pérdida, por lo que fue difícil para elles que yo comenzara a hablar”.

La religión. “Crecí con un Dios cruel y amenazante. Y estaba claro que este Dios podía dar y que podía tomar, y de repente se llevó a mi hermano. Cuando era niñe, siempre le tuve mucho miedo, un miedo que se combinaba con la fascinación. Iba mucho a la iglesia, pero es difícil crecer con esa clase de Dios cruel. Sentía que Dios estaba presente, como si viviera en el desván de nuestra granja”.

¿Qué dijo el jurado? “Hay algo tanto en la intensidad de esa visión creativa como en la perspectiva de una niña, también en la traducción, que te permite entrar en ese mundo de manera inmediata y completa. No es un libro para leer sentade. Tiene una mirada inquisitiva, una perspectiva poética de esas cosas, la capacidad de ver en lo cotidiano algo extraordinario. Y aunque lleva a la persona lectora por situaciones difíciles e inquietantes, tiene la capacidad de hacer del mundo algo nuevo”.