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El jurado del Premio SM Gran Angular 2020 decidió otorgar el galardón –dotado con la cantidad de 35 000 euros– a la obra de literatura juvenil La versión de Eric, del autor Nando López, porque “es una novela que nos enseña que la vida no es fácil para nadie, pero, para determinadas personas, mucho menos. Por ser un thriller y un relato de aceptación, que nos obliga a cambiar la mirada, para que esta sea siempre desde el corazón, y que nos enseña que, en este mundo de espejos y apariencias, callar o esconderse no son una opción”.

Fuente (editada): Grupo SM | Abril 2020

La versión de Eric, de Nando López, es una novela que combina de modo muy acertado la intriga del género thriller con el tono intimista que aporta su protagonista y narrador. Todo transcurre en una comisaría, de madrugada. Mientras espera a hablar con la policía del crimen que acaba de producirse, Eric recuerda su pasado y todo lo que lo llevó hasta allí: tenía nueve años cuando su padre se fue de casa; once cuando comenzaron las pesadillas; trece cuando llegó el primer ingreso; catorce cuando conoció a Tania.

Su amistad con Tania será fundamental en su vida; juntes iniciarán un nuevo camino que les llevará a descubrirse y aceptarse. A partir de ella llegarán las clases de teatro, Lorca, la serie, el éxito, los followers…, pero también esta noche, esta maldita noche llena de secretos, con un cadáver en el asfalto y muchas verdades a medias.

Eric solo quiere que se conozca su versión de la historia.

Nando López (Barcelona, 1977) es doctor cum laude en Filología Hispánica, novelista y dramaturgo y ha sido durante años profesor de Lengua y Literatura de Secundaria y Bachillerato.

Desde joven se sintió atraído por el teatro, y en sus años universitarios participó en montajes como autor y como director, llegando a crear su propia compañía teatral con la que estrenó sus primeros textos. Con el tiempo, ha sabido conjugar su pasión por la literatura, el teatro y la enseñanza. Autor de relatos y de varias novelas, le llegó el éxito con La edad de la ira, finalista del Premio Nadal 2010, texto que adaptó más tarde a lenguaje teatral y que recorrió los escenarios españoles. Como autor de literatura infantil, ha sabido acercar el teatro a les más peques con títulos como La foto de los 10.000 me gusta en la colección El Barco de Vapor. En los textos de sus novelas juveniles le gusta tratar temas como la inclusión, la homosexualidad, el acoso escolar y el impacto de las nuevas tecnologías, como muestra En las redes del miedo.

Como autor para personas adultas ha publicado, entre otros títulos, Hasta nunca, Peter Pan o El sonido de los cuerpos. Una faceta que combina con el teatro y la no ficción con libros humorísticos sobre la realidad educativa muy populares entre la comunidad docente, como En casa me lo sabía o Dilo en voz alta y nos reímos todos. En la actualidad, combina la creación literaria con numerosos encuentros con lectores en colegios e institutos de toda España.

El autor dice…

“La novela habla de lo complicado que es construirse a través del personaje de Eric: es un proceso por el que pasa cualquier adolescente, por el que hemos atravesado todo el mundo, aunque lo hayamos olvidado, y que supone una etapa fundamental en nuestras vidas. Por ello, no se puede opinar sobre la identidad ajena porque la identidad se es, no se elige. Y nadie tiene derecho a cuestionarla ni a ponerla en tela de juicio. Esa idea es muy importante en el libro y, en realidad, en toda mi trayectoria literaria y personal. Quiero que el libro llegue a las familias y que lo compartan, que debatan, que hablen. Y quiero que muches adolescentes se atrevan a hablar con sus familias de verdad, porque la literatura puede ser un incentivo para que tomen la palabra”.

¿Por qué crees que las personas más jóvenes se van a sentir identificadas con el personaje de Eric?

Creo que se van a identificar porque Eric habla del crecimiento personal que vive tode adolescente con las heridas que conlleva, pero también de la posibilidad de sanarlas. Se van a identificar porque Eric no minimiza ese dolor, lo trata con sinceridad y con un ánimo muy vitalista. Es un luchador y espero que sea un referente positivo para toda la gente que siente que no tiene voz. Que Eric sea un chico trans con altas capacidades no es casualidad; quería que se escuchara su voz y que cualquiera pudiera empatizar con él. Y, lo más importante, reivindicar esa universalidad de su experiencia porque el gran tema de esta novela es la identidad, el derecho inalienable a ser quienes somos y a defender quienes queremos ser.

¿Realizaste alguna investigación en institutos para construir esta historia?

Sí, esta novela nace gracias a dos testimonios que recibí al mismo tiempo de dos lectores, un chico trans y un chico de altas capacidades. Sentí que había un hilo entre ambos puesto que hablaban de cómo no conseguían encontrar su lugar y necesitaban que la ficción los arropara.

A partir de ahí empecé a documentarme y a conocer su día a día, el tratamiento psicológico y la importancia del apoyo familiar a todos los niveles. Quería construir una historia que fuera un canto a la comprensión y a la empatía.

¿Qué parte te resultó más complicada: la relación con la madre, la relación con Tania, las escenas de violencia…?

Lo que más me costó fue construir la estructura del libro, ya que es un libro complejo, muy literario en su concepto, con una trama de thriller policíaca y otra trama intimista de identidad. Me parecía fundamental que la estructura diera espacio a ambas realidades que se van mezclando de una manera muy íntima en el libro. La historia transcurre en una noche, pero cuenta un proceso mucho más largo que nos llevará hasta la infancia de Eric, su relación con Tania, la amistad, los altibajos familiares, su éxito profesional, sus miedos… Es una novela que aborda la historia de una vida a lo largo de los veinte años de Eric.

Entre los personajes, la relación de Tania y Eric me parece fundamental porque a través de elles se habla de la amistad como un espacio de sinceridad máxima, y del dolor. El dolor hay que asumirlo, verbalizarlo, compartirlo. Porque el silencio hace que se agrande y no hay que utilizarlo como un arma, sino como un instrumento de comprensión y de empatía con el resto.

¿Qué sensación te gustaría que le quedase a les jóvenes lectores después de terminar la novela?

Me gustaría que les quede la sensación de que todas las personas vivimos un camino similar. Yo creo que a veces planteamos los personajes del LGTBI como si solo pudieran identificarse con elles les lectores y lectoras LGTBI, y me parece que eso es un error. Les lectores pueden identificarse con cualquier personaje, independientemente de su identidad o su orientación, y ese es el gran reto que tenemos por delante en esta sociedad. Me gustaría que les lectores se identifiquen con el protagonista porque los libros y las historias pueden ayudarnos a frenar el acoso social, la transfobia, la homofobia, el racismo, el machismo… en las aulas y en la sociedad.

¿Hasta qué punto está aquí reflejada tu propia experiencia?

Mi experiencia está reflejada en detalles. No es un libro sobre mi propia vida, sino sobre experiencias que me han compartido algunes jóvenes; y por eso lo he abordado con mucho respeto y delicadeza. En mi caso, durante la adolescencia eché de menos tener referentes. Ya entonces era muy lector y, en mi proceso de definición, cuando me costaba asumir mi propia homosexualidad, me habría ayudado refugiarme en la ficción, dar con personajes como yo. Quizá así habría expresado mi identidad mucho antes. Pese a eso, he tenido la suerte de sentirme apoyado en todo por mi entorno familiar. En esta novela también quería plantearme qué pasa cuando no te apoyan, como sucede con el padre de Eric, o cuando lo intentan pero no acaban de entenderte, como le sucede a su madre.

¿Crees que hacen falta más títulos en la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) con protagonistas que se sienten diferentes?

Sí, necesitamos títulos con protagonistas que reflejen la diversidad que hay en nuestra sociedad. En la literatura necesitamos hablar de otras realidades. En esta hablo sobre las altas capacidades y la realidad trans porque llevo años haciendo encuentros sobre mis libros con adolescentes y son muches quienes me lo han pedido: no están en los libros y tienen que estar. La literatura es una ventana a la libertad y la LIJ es muy poderosa, porque sus lectores son apasionades y crítiques. Se abrazan fuerte a los personajes, los hacen muy propios; y cuando les abrimos ventanas ayudamos no sólo a quienes se ven reflejades, a quienes se sienten diferentes, sino al resto, porque al final todes somos diferentes. Cada une tenemos una diferencia, nuestra propia lucha, y entender esto puede ayudar a acabar de una vez con la transfobia. Además, me gustaría que el libro llegue también a personas adultas, para que miren la adolescencia desde otro lugar y recuerden que no es tan fácil tener catorce, quince o dieciséis años.

Eric es un adolescente trans, pero también es muchas más cosas. ¿Qué parte pesa más?

Su juventud. A Eric le pesa la lucha por ser. Por construirse en una sociedad donde todo tiende a la etiqueta y al prejuicio, y él no encaja por su temperamento artístico, por su inteligencia por encima de la media, y por su cuestionamiento del género en términos tradicionales y retrógrados. No quería que el hecho de ser trans marcara toda su vida y, a veces, se cae en el error de construir un personaje LGTBI sólo con ese rasgo, y eso solo contribuye a victimizar, pero no a visibilizar.

¿Crees que historias como esta pueden ser un canal de comunicación entre progenitores e hijes que se sientan identificades?

Sin duda. Ojalá este libro sea leído por mucha gente de todas las edades. Quiero que lo compartan, que debatan y que muches adolescentes se atrevan a hablar con su familia de verdad, porque la literatura puede ser un incentivo para que tomen la palabra. Ojalá se sientan identificades con Eric, Tania o cualquiera de los personajes que aparecen y, eso les ayude a expresarse.

¿Por qué presentaste la obra al Premio SM Gran Angular?

Porque para mí es una historia muy importante. Como decía, está escrita desde el amor a la adolescencia, desde el amor a mis lectores. Es mi forma de agradecer a toda la gente que me lleva leyendo años. Desde que empecé a publicar llevo ya doce novelas. Eric es la número trece y es una novela que reúne muchos de mis ingredientes: la diversidad, la visibilidad; pero también la acción, la intriga, el thriller, el intimismo o la introspección. La versión de Eric es posiblemente una de las novelas más personales que he escrito, y necesitaba pelear por que tuviera un punto de partida hermoso y que le permitiera llegar a mucha gente. Soy una persona muy insegura, y cuando me comunicaron que había ganado el premio viví una de las mayores alegrías de mi vida, no solo por el galardón, sino porque creo que el premio le va a dar una gran visibilidad al libro. Hará que pueda llegar a mucha gente y me emociona pensar que así ayudará también a muchas personas. Creo que hay muches chiques trans que necesitan libros con los que identificarse.

Resumen del libro

Eric tiene 20 años y ha empezado a alcanzar la fama gracias a su papel en la serie de moda del momento: Ángeles. Sin embargo, sus sueños peligran cuando en la madrugada del sábado 13 de julio se presenta en comisaría para confesar que ha cometido un crimen.

Durante las horas que permanece en la comisaría, entre interrogatorios y esperas, se descubre un segundo cadáver. Hugo, su representante, se muestra nervioso ante la posibilidad de que el público descubra el escándalo y las pérdidas económicas de la serie sean irreversibles. Mientras tanto, en el móvil de Eric parpadea un mensaje de su mejor amiga, Tania, a quien conoció en un hospital, en un momento muy difícil de sus vidas, y que parece guardar algunas de las claves de lo sucedido.

A la vez que avanza la investigación, Eric no puede frenar los recuerdos de una vida que siente que, de algún modo, es necesario contar para comprender cómo y por qué ha acabado allí. Una vida que se inicia con la asignación de un nombre equivocado –Alicia– del que se desprendió cuando, con 9 años, descubrió y verbalizó su verdadera identidad. Un camino en el que jugaron un papel decisivo figuras como la de su abuelo –a quien debe su nombre, Eric–; su madre –con quien mantiene una relación compleja y, a la vez, imprescindible–; su padre –una ausencia dolorosa que ha marcado su adolescencia–, o incluso Lorca –una voz que apareció en su vida justo cuando Eric buscaba la suya.

Así que mientras la policía trata de sumar pruebas para hallar la verdad del doble asesinato, Eric construye ante nosotres la historia de esa noche –y la suya propia– para poder explicar lo sucedido. Y darnos su versión.

Fragmentos

“Tenía nueve años cuando mi padre se fue de casa. Once cuando comenzaron las pesadillas. Trece cuando llegó el primer ingreso. Y catorce en el segundo. No sé por qué me resulta imposible dejar de pensar en todo eso este maldito sábado mientras corro sin saber muy bien a dónde. Intentando alejar de mí la imagen de ese cuerpo que aún debe yacer en el asfalto a la espera de la llegada de la ambulancia”.

“Por eso, porque acababa de verme por primera vez debajo de una camisa que no era mía, supongo que no escuché las llaves girar en la cerradura. Ni sentí sus pasos hasta mi habitación. No me di cuenta de que mi padre ya estaba en casa hasta que entró en mi cuarto y me sorprendió en el momento más importante de mi vida”.