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Defiende la necesidad de una norma estatal que garantice sus derechos y denuncia la propagación de bulos en su contra.

Fuente (editada): elBoletín | 15 de noviembre de 2020

La presidenta de la Plataforma Trans, Mar Cambrollé, ha negado que exista una lucha entre el movimiento feminista y el colectivo, en relación a las críticas que algunas mujeres han realizado sobre la futura Ley trans que prepara el Gobierno. A juicio de Cambrollé, estas voces discordantes son de mujeres “privilegiadas burguesas” que “han estudiado feminismo en la universidad” y “no tienen empatía”.

La Plataforma Trans es la organización impulsora de la Ley Trans que el Ministerio de Igualdad está preparando y que ha generado polémica por la utilización de unos términos que, a juicio de una parte del feminismo –concentrado en la ‘Plataforma contra el Borrado de las Mujeres’–, amenaza el fundamento de la lucha por la igualdad de las mujeres.

En concreto, denuncian que la ley incluye conceptos de identidad y expresión de género que eliminan al sexo como figura jurídica y, por tanto, elimina el motivo en el que se basa la desigualdad entre hombre y mujer o la causa de la violencia machista. “La violencia que se ejerce sobre la mujer sólo por el hecho de serlo”.

Para Cambrollé esta es una visión equivocada de una norma que busca la despatologización de las personas trans en España y el reconocimiento de la autodeterminación de la identidad sexual como derecho fundamental.

En paralelo con la lucha de las mujeres

“Estamos haciendo lo mismo que hicieron las mujeres cis”, ha declarado a Europa Press, para recordar que hace 30 años estas no podían viajar solas o abrirse una cuenta corriente sin el permiso marital. “Nosotres queremos ser también sujetos de derecho sin depender de que lo decida la medicina o estar tutelades por el Estado”, ha declarado.

Es por eso que Cambrollé no ve motivos para un enfrentamiento con el feminismo. De hecho, ha negado que exista “una lucha” entre el feminismo y las personas trans y considera que las críticas vienen de un grupo “localizado y bien posicionado”, con “mucha influencia” y que “meten mucho ruido”.

Según ha señalado, la plataforma trabaja con colectivos de mujeres trabajadoras del campo, ‘kellys‘, con trabajadoras en fábricas que luchan contra la brecha salarial. “Son todas mujeres que conocen la opresión, como el colectivo trans”, ha declarado, antes de oponerlas al grupo de mujeres “burguesas” que les critican y que, según ha indicado, “han estudiado el feminismo en la universidad y carecen de empatía”.

Les acusa, además, de “no tener escrúpulos” para usar “las mismas viejas herramientas” discriminatorias que “el patriarcado” para “negar derechos” al colectivo trans. A su juicio, estas mujeres utilizan el disenso en un tema para “demonizar a un colectivo vulnerable” y considera que esta actitud es similar a “una conducta de delito de odio”.

“Hay mucha mentira”

En este sentido, la presidenta de la Plataforma Trans ha querido desmentir algunos bulos que han surgido de las críticas a la ley y que, según ha señalado, siguen el patrón de lo ocurrido ante otros avances sociales.

“No es nuevo. Cuando las personas negras pidieron la igualdad, las blancas dijeron que venían a quitarles sus derechos, lo mismo con los hombres sobre las mujeres y ahora con las personas trans”. “Y hay mucha mentira”, ha asegurado.

Cambrollé ha recordado que cuando se legalizó el divorcio o las uniones entre personas del mismo sexo se aseguraba que “el matrimonio se iba a acabar”, y cuando se aprobó la adopción a estas parejas, se hablaba de que sus hijes serían también gays o lesbianas.

Además, ha criticado a quienes hablan de la posibilidad de que esta norma favorezca a una persona que cometa un delito con un sexo y luego lo cambie, y recuerda que la justicia “no es retroactiva”. “Son datos frívolos y análogos”, ha señalado, al de aquellas personas que están en contra de la ley de la violencia de género alegando que hay denuncias falsas.

Una ley necesaria

La presidenta de la Plataforma Trans ha defendido la necesidad de una Ley trans que termine con la situación “anacrónica” en la que vive actualmente el colectivo: en un país donde la transexualidad está patologizada, en donde se les excluye del mercado laboral o sufren la falta de atención sanitaria.

Cambrollé señala que el único avance que se ha producido en los últimos años es el cambio de identidad en el DNI, un paso que, en su momento, fue importante, pero que ya nació insuficiente y sigue sin serlo.

Con una normativa trans, indica, una persona podrá acceder a tratamiento hormonal sin la obligatoriedad de certificar previamente, a través de un informe psicológico, que es trans; deberán desaparecer de los libros de texto términos y contenido discriminatorio que “siguen estudiando en las facultades el futuro profesorado, o en psicología, enfermería o trabajo social”; y garantizará los derechos del colectivo.

Este último punto, señala Cambrollé, es de vital importancia para evitar la exclusión del mercado laboral de las personas trans. “Está comprobado que las personas trans no están presentes ni en aquellos empleos que no necesitan cualificación, como dependientes en tiendas o limpiadores”.

Protección a las personas menores trans

También es importante, ha señalado, para la protección de las personas menores, que numerosos estudios sobre violencia, acoso o discriminación muestran “un mapa muy duro para la infancia, adolescencia y juventud en una etapa muy importante en su vida”. En este sentido, ha recordado los casos de niñes trans que se han quitado la vida en los últimos años.

Sobre la polémica de que esta ley permitirá a las personas menores realizar su tránsito social sin la autorización de sus progenitores, Cambrollé explica que el texto permite el cambio cuando lo solicita une de les progenitores (no hacen falta dos) y, en el caso de que no tenga ese apoyo, serán los servicios sociales quienes valoren su situación y un juez quien dictamine y garantice siempre el interés superior de la persona menor de edad.

A quienes, aún así, siguen criticando esta medida, Cambrollé les recuerda que negar a una persona menor su identidad es “desproteger su bienestar y su salud” y está “obstaculizando un principio de la Constitución que es el derecho al desarrollo libre de la personalidad” de las personas menores. A su juicio, igual que se puede juzgar a unes progenitores por abuso, maltrato, absentismo o falta de cuidado de su descendencia, esta situación es “violencia” y “ataca al interés superior” de la infancia.

Una oportunidad

Por otra parte, la Ley trans recoge la protección también para las personas migrantes, quieren que el Gobierno facilite, al otorgar permisos de trabajo o la nacionalidad, que los documentos de estas personas recojan su verdadera identidad; e incluye medidas para evitar la discriminación en el deporte, una situación que, hasta ahora, “se ha ido solucionando sobre la marcha”.

Este contenido, apunta, sólo viene a cambiar la situación del país en unos términos en los que ya se estaba reclamando, tanto desde los tribunales como desde Europa. Así, ha explicado que el Supremo sentenció que pedir un mínimo de dos años de tratamiento hormonal y un psicotécnico, como se hace ahora, es una vulneración de los Derechos Humanos. Esta situación también va en contra de los estándares del Consejo de Europa y las directivas sobre esta materia de la UE.

Del mismo modo, ha llamado a los grupos parlamentarios a apoyar un texto que “salve la deuda histórica” que existe con el colectivo. Además, cree que este es el momento adecuado ya que teme que en el futuro haya un “vuelco político” y que la ultraderecha pueda frenar su aprobación.