La inclusión de personas trans y no binarias son una nueva escala para también conquistar mercados que recién se están visibilizando y, lo que más importa, reconociendo. Ni marketing ni revolución: evolución. Y también una nueva belleza

Fuente (editada): marie claire | Alejandro García | 19/02/2020

La colección «femenina» verano 2019 para Louis Vuitton de Nicolas Ghesquière marcó un nuevo hito y no solamente desde la colección en sí: el diseñador jugó con los géneros.

En palabras de Ghesquière: “se trató del empoderamiento del género neutro como opción”. Y el creador lo hizo a través de modelos que parecían hombres y también desde lo que vestían, ya que esa ropa de apariencia masculina estaba pensada, diseñada y cortada para personas no binarias.

Le modelo trans mexicane Jay Espinoza, de género fluído, que fue parte del casting, contó: “Detesto usar vestidos, tacos altos y maquillaje, eso no quiere decir que no tenga partes femeninas que disfrute”. Clarísimo y preciso.

 

 

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Flawless. #fashion #lgbtq #lgbtq #androgynous #photoshoot

Una publicación compartida de Jay Espinosa (@j_espinosa98) el

 

El modelo trans canadiense Krow Kian, otro invitado de esa pasarela, recordó: “Se sentía muy bien vestir ropa hecha para nosotros y no pensar que me estaba apropiando de prendas masculinas”.

La fama de este modelo creció inmediatamente y lo llevó a protagonizar, meses después, la tapa y la entrevista central de la revista GQ España bajo el título de tapa “Tan diferentes, tan iguales”.

 

 

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

More from @rainmagazine_ 💜💜💜 So much fun moving and dancing! ……. #rainmagazine #editorial #coolvibe #transvisibility #transboy #movingandgrooving #krowkian #krowwithak

Una publicación compartida de Krow Kian (@krowwithak) el

 

Daniel Borras, director de la revista dijo al respecto en su cuenta de Instagram: “Es un modelo relevante y un hombre con una historia que contar. Una historia necesaria. La diversidad no es una trampa, es la única oportunidad que tenemos de conocernos de verdad. Celebremos la diferencia, avancemos”.

¿Más libres y con menos prejuicios? Personas que constituyen el tronco base de toda una nueva generación que hoy no se consideran solamente hombres y mujeres.

Cada vez más jóvenes evitan ser encasillades en las tradicionales categorías binarias para construir(se) nuevas identidades, más libres, menos rígidas hechas a gusto de la propia persona en función de la propia identidad.

Las pasarelas internacionales de las últimas temporadas marcan un nuevo ritmo en la no siempre línea recta de la moda. Las propuestas ya no son simples prendas que pueden convertirse en tendencias, hoy más que nunca se tiene en cuenta el ser de las personas, y sobre las pasarelas la inclusión es una invitada más y con nuevas aristas.

Mujeres con el pelo rapado o corto, hombres con melenas de diferentes largos, y personas no binarias de todas las maneras. Aunque todavía existen prejuicios al respecto es cada vez más común detenerse y observar una fluidez respecto de lo que creíamos conocer respecto a las categorías.

Reinventar los géneros desde la naturalidad

La aceptación empieza en une misme. Lo unisex desarrolla hoy una nueva versión, posee un nuevo color y una nueva cara. Ya no se trata de que varones y mujeres usen la misma ropa, se trata de una redefinición que también tiene que ver con lo social, político y cultural.

 

 

Entre el ser y el parecer priman el ser y el parecer. La estética y la seducción adquieren una nueva categoría, la rigidez se diluye y la comodidad da paso a nuevas estéticas.

¿Qué tan capacitades estamos para aceptar los nuevos códigos de vestimenta? La respuesta la tienen las nuevas generaciones con su mirada nueva, fresca y sin tanto prejuicio.

El cambio de paradigma será gradual y tendrá que ver con la manera en que evolucione. El respeto es el camino por donde la moda pone de moda a personas que antes se escondían.

Y poner de moda no se refiere en este caso a tendencias con la vida finita. El poder de la moda aquí se basa en proponer nuevos perfiles con los que convivimos a diario, sacar de la sombra y darles luz a quienes también merecen ser vistes tal como realmente son.

La identificación con la otredad trae aparejado respeto y una mejor convivencia. Las personas trans experimentan violencia a diario en todo el mundo, y que algunas hoy sean iconos de moda son logros que hace unos años era imposible de imaginar.

La modelo transexual Theodora “Teddy” Quinlivan es la primera modelo de la nueva campaña de belleza de Chanel. Un lugar que traía al ser una de las caras del perfume unisex Mutiny de Margiela.

Además de que una marca tradicional y de primera línea como Chanel se sume a esta tendencia habla de que la apertura es mayor. Algo muy diferente a lo que vivieron otras modelos trans en el pasado.

Fueron épocas menos honestas donde ser diferente no era bien recibido, más bien todo lo contrario. April Ashley fue descubierta en 1961 y fotografiada por Vogue hasta que alguien descubrió su secreto y acabó su carrera.

La misma suerte corrieron Tracey Norman y Carolyn Cossey. Hoy se impone revalidar el presente y cumplir con asignaturas pendientes.

Después de las llamadas supermodelos, aquellas “glamazonas” de los años 90´ con Claudia Schiffer a la cabeza, el mercado necesitó que las modelos dejaran de llamar la atención como tales para priorizar a la ropa, y es en esa evolución que aparecen nuevos personajes mucho más cercanos a les receptores de las tendencias y les fashionistas.

Bryce Anderson es une de les nueves estandartes sin género. Durante el último desfile de Marc Jacobs en The Armory en la semana de la moda de Nueva York, su 1,80 abrió el desfile con un tailleur pantalón amarillo con capelina incluida que no pasaron desapercibidos sin importar si el alma de la ropa era un hombre o una mujer.

A esta altura ¿realmente importa a quiénes se dirigen las marcas cuando lanzan sus propuestas? Si nos identificamos con lo que vestimos y con lo que no vestimos también, entonces la ropa es la nueva arma inclusiva que hoy tiene la moda para vender más.

Y para contar algo nuevo. Si leemos entre líneas también sirve para relatar que la sociedad cambió y sigue evolucionando.

Epílogo con final abierto

Estamos en un momento donde se impone lo auténtico. Una imposición que lejos de ser autoritaria es más autodidacta y genuina. Se cayeron ciertas barreras y los estereotipos dejaron de ser estrictos.

Una alabanza para quienes celebran la individualidad, su propia individualidad, y sacan a la luz su verdadero ser sin vergüenza y sin sentirse desplazades hacia el rincón de lo freak.

Ser diferente ya no es sinónimo de extraño. ¿Qué pasó con la moda tan dictadora, tan estricta, tan “esto sí, esto no”?

Al repasar los últimos hechos inclusivos nos damos cuenta que la industria se puso a la par de los acontecimientos sociales porque, en definitiva, la moda es un hecho social más, un espejo más por donde transcurre la vida.