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Progenitores. Él está preñado y es un hombre trans. Ella es una mujer, trans y queer. Comparten sus pensamientos en un ejercicio de visibilidad para normalizar estas situaciones

Fuente (editada): IDEAL | Javier F. Barrera | 7 enero 2021

Esther luce una buena barrigota. Está embarazado de ocho meses. Va de la mano con su pareja, Juani. Son trans y viven una historia de amor que quieren contar con sus propios términos. Por eso utilizan lenguaje inclusivo. De ahí que se publiquen en este texto palabras como hijes o adres y no vayan entre comillas.

–¿Cómo te gustaría presentarte?

–Me llamo Esther. Estoy con mi mujer, Juani. Soy traductor y diseñador gráfico y soy una persona trans masculina, o un hombre trans. Mi mujer es trans también. Estoy embarazado de ocho meses. Queremos hablar de nuestra historia para normalizar, ya que creemos que no debe ser noticia. El hecho de ser trans y, sobre todo, pasar por un embarazo, es una especie de condena a la visibilidad. Bueno, pues si somos visibles, queremos serlo en nuestros términos.

–¿Cuáles son vuestros términos?

–Normalización. Cuando he dicho que esto no debería ser noticia, es cierto. Esto pasa. La gente trans tiene descendencia hijos, hijas, hijes; desde siempre la ha tenido. Y por alguna razón, ahora que vivimos con ruido en las redes sociales o que nuestra existencia es por algún motivo objeto de debate, hemos tenido una visibilidad muy grande. ¿Por qué? No lo entiendo, porque yo solo estoy en mi casa, a lo mío.

–Y cuando os visibilizan, ¿cómo lo hacen? ¿Estáis de acuerdo en cómo os visibilizan?

–La visibilización en las redes sociales es muy deshumanizante. Hay una tiranía del click, por decirlo así, en la que intentan hacer todo muy sensacionalista. Así que muchas veces se vende lo de ‘Oooohhhhh, el hombre embarazado’ y es como ‘bueno, ¿y qué?’ Mi identidad no debería ser un problema. Luego también hay últimamente tanto ruido y tanto debate en las redes sociales que también nos ha afectado en nuestra vida real. Por eso queremos dar nuestra palabra y nuestro testimonio.

–¿Cómo explicáis vuestro sexo?

–A veces es difícil de explicar porque es difícil trasladar la experiencia de alguien a otra persona. Si hay que explicárselo a una señora de ochenta años, primero me gustaría saber cómo definiría ella a una persona de ochenta años. Lo único que puedo explicar es que soy trans. Siempre he sabido desde muy pequeño que algo no encajaba. Tener mi identidad me ha dado felicidad, estabilidad y una posibilidad de desarrollarme como persona.

–¿Cómo te has quedado embarazado?

–Eso es personal y prefiero no responder a esta pregunta.

–Me parece muy bien. ¿Y me puedes decir el nombre del bebé?

–Nos preguntan mucho por el nombre de le bebé, pero preferimos no decirlo. Tenemos una lista propia de posibles nombres. Tampoco sabemos el sexo de le bebé. A estas alturas creemos que tampoco importa. Yo qué sé. Si lo piensas, va a ser une bebé. Rosa o azul, le ‘baby’ va a vomitar encima del ‘baby’ que lleve igualmente. Así que ya se irá desarrollando libremente.

–¿Para cuándo esperas le bebé?

–Para dentro de mes y medio, para mediados de febrero.

 

 

Trans y queer

Juani Bermejo Vega, @queenofquanta en Twitter y en Redes Sociales, es profesora investigadora de Física Cuántica en la Universidad de Granada.

–¿Cómo te gustaría presentarte?

–Soy una mujer, soy trans y soy queer.

–¿Qué es queer?

–Es un término paraguas para incluir a cualquier persona cuyas identidades sexuales u orientaciones afectivo-sexuales no son normativas. La sociedad tiene ‘normas’, convenciones arbitrarias que no están escritas y que a veces son dañinas, pero permean nuestra existencia; nadie te regala un manual de juego con ellas cuando naces, pero están ahí. Una ‘norma’ dice que tenemos que tener un sexo, binario, hombre o mujer, y que tenemos que sentir atracción hacia el contrario. Esta norma está mal y es peligrosa. Hay gente que no encajamos en esa ‘norma’, que sufrimos presión por ello, y llegamos a recibir por ello discriminaciones y agresiones. Las personas queer no encajamos en la norma, nos enfrentamos a ciertos tipos de rechazo en nuestro día a día, y luchamos para expresar y celebrar nuestras identidades.

Juani y Esther pasean de la mano por los jardines del Triunfo / PEPE MARÍN

Juani y Esther pasean de la mano por los jardines del Triunfo / PEPE MARÍN

–Entendido. Y, ahora, vas a tener un bebé con Esther…

–Sí. Esther y yo estamos esperando un bebé. Esther está embarazado y vamos a ser adres –ni padres con pe ni madres con eme, adres sin más y sin comillas, porque una de sus reivindicaciones para la normalización es la utilización real del lenguaje inclusivo, que es el que se utiliza a lo largo de todo este texto–.

–O sea, ni padres ni madres, os gusta definiros como adres, ¿no?

–Intento utilizar lenguaje inclusivo, sobre todo cuando hablamos en público, con otra gente. Intento utilizar siempre más el neutro terminado en e. Por eso utilizo adres. Estamos cómodes con varias palabras, pero me gusta utilizar adres.

(Responde Esther ). La verdad es que a estas alturas no me importa. Que me llamen como quieran.

(Responde Juani) Vamos a dejarlo en que nos gusta en público utilizar la palabra adres, porque queremos utilizar lenguaje inclusivo.

–¿Puedo decir tranquilamente que Esther y Juani van a ser adres de un bebé?

–Sí. Me parece muy bien. Es una expresión neutra, no binaria, y me parece muy bien. Y una cosa más. A veces utilizamos también el lenguaje inclusivo no para indicar el género sino para no indicarlo. No haca falta indicar siempre el género de las personas cuando hablamos. Cuando utilizamos adres no indicas el género de les progenitores. También puedes decir progenitores que es neutral. Adres es también una alternativa a padres, que es el genérico masculino.

–Háblanos de cómo te sientes, de que para febrero vas a tener un bebé entre tus brazos

–Estoy muy ilusionada con tener une bebé en febrero. Tener une bebé te cambia las perspectivas y te cambia las prioridades muchísimo. Es un gran ‘bolondrio’ por así decirlo. Pero estoy muy ilusionada. Aunque también es bastante intenso. De todos modos, estamos muy entusiasmades.

–Sobre el tema de la visibilidad, ¿qué me quieres contar?

–Ser visible es muy complicado. He sido muy visible como persona trans en redes desde 2019 y he recibido mucho amor, sobre todo mucho amor, pero también me acosan. Desde febrero recibo acoso por parte de grupos de personas tránsfobas alineadas en contra de las personas queer, que nos hacen comentarios ofensivos y degradantes. Es un problema que les pasa a muchas personas trans porque se ha politizado nuestra existencia, y es un tema que no debería ser de debate porque estamos hablando de personas, no hablamos de montar un partido político. Cuando hablamos de dar derechos a las personas trans hablamos del sufrimiento y el bienestar de mucha gente. Sin embargo, como es política, parece que ahora se utiliza la palabra T de la expresión LGBTIQA+ como un arma arrojadiza contra el movimiento LGBTIQA+ o el feminismo. E-so-es-tá-mal.

–¿Cuál crees que es el camino de la sociedad hacia la normalización?

–La sociedad debe realizar un esfuerzo para aceptar a todas las personas que están en esa sociedad. Las personas trans en concreto, y las personas queer, llevamos existiendo desde siempre en la sociedad y nos merecemos nuestro espacio, nos merecemos estar bien. Nos merecemos amor como todas las personas. Recomiendo a las personas que en 2021 abandonen los pensamientos intrusivos y se centren más en crear amor en el mundo, que es algo que nos hace falta a todes.

–Ya que creéis que el embarazo no es noticia alguna, pero que hacéis este esfuerzo de visibilidad por normalizar la situación, seguro que queréis añadir algo más…

(Responde Esther) Sí. Una de las armas de transformación social más poderosas es el feminismo y la lucha feminista. Históricamente, de hecho, está entremezclado con todo el movimiento LGBTIQA+ y sigue estándolo a pesar de que haya discursos que pretendan separarlos.

(Responde Juani) Lo que nos une como personas y como sociedad es el amor y la voluntad de cooperar. Es importante recordar que cuando interactuamos con otras personas en el mundo hay que tener empatía. Es importante que no escuchemos los discursos de odio de internet y nos dejemos llevar por el discurso del amor, aunque suene un poco cursi. ¡Viva el amor!