Fuente: EUFORIA | Natalia Aventín Ballarín |14 SEP 2026

RNE en La Rioja cuenta la historia de la hija de Nayara, una niña trans de nueve años a la que el Registro Civil de Logroño acaba de denegar el cambio de sexo en su partida de nacimiento.

La jueza encargada del Registro Civil de Logroño que entrevistó a la niña la menciona en femenino en la misma resolución en la que, incomprensiblemente, le niega el reconocimiento de su identidad de niña en el Registro Civil y por consiguiente en su documentación. Como si los datos que constan en el Registro Civil no tuvieran que adecuarse a la realidad de la niña. Argumenta para la denegación que la niña utiliza coloquialmente el término “papeles” en vez de DNI y no sabe explicar las consecuencias legales de la rectificación en el Registro Civil, aunque afirma que “su capacidad intelectual y volitiva podría encontrarse por encima de la media de un/a niño/a de su edad”.

Esta resolución evidencia la fuerte resistencia del sistema cisexista a reconocer otras realidades, ya que a pesar de que en el propio auto se dan argumentos suficientes para el reconocimiento de la identidad de la niña, se hace un giro justificatorio absurdo para denegarlo. Para entender lo injusto y discriminatorio, sólo tenemos que imaginar que realizamos esas mismas preguntas a niñas o niños cis, a quienes se les reconoce su identidad sin ninguna evaluación ni cuestionamiento.

Anteponer una inscripción realizada al nacimiento por terceras personas, a la realidad social y de autodeterminación de la niña, es un ejercicio de negación de derechos fundamentales, comprendiendo el derecho a su identidad su derecho a la dignidad, su derecho a la vida privada y su derecho al libre desarrollo de la personalidad.