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Los últimos tuits de J.K. Rowling han hecho resurgir el debate en torno al trato igualitario de las personas que menstrúan. A continuación analizamos por qué las barreras del género también deberían derribarse al hablar de la menstruación y cómo incluir a la comunidad trans en esa conversación

Fuente (editada): VOGUE | Sophie Wilson | 13 DE JUNIO DE 2020

En marzo de 2018 J.K. Rowling dio like a un tuit que describía a las mujeres trans como “hombres con vestidos”. El pasado 6 de junio de 2020, Rowling volvió a la carga en Twitter frente a sus 14’5 millones de seguidores para expresar su respuesta frente a la expresión “personas que menstrúan”. La autora escribió: “‘Personas que menstrúan’. Estoy segura de que solía haber una palabra para esas personas. Que alguien me eche una mano. ¿Wumben? Wimpund? Woomud?”.

Las personas usuarias de Twitter — además de las estrellas de las películas de Harry Potter; Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint y la mayoría del elenco más joven— reaccionaron de inmediato, señalando que los hombres trans y algunas personas no binarias también tienen o han tenido el periodo y que no todas las mujeres menstrúan. Activistas menstruales como Cass Clemmer, también conocide como The Period Prince, llevan años haciendo campaña para hacer más inclusivas nuestras conversaciones en torno a la menstruación. Clemmer es una persona no binaria, pero ha decidido no hormonarse, por lo que sigue menstruando.

En 2017 subió una foto suya sentade en un banco con una mancha visible de sangre menstrual entre sus piernas, sosteniendo un cartel con el hashtag #BleedingWhileTrans (‘#SangrarSiendoTrans’). Clemmer nos explica por teléfono cuán importante es el lenguaje a la hora de desestigmatizar la menstruación para las personas trans y no binarias, señalando que “los pequeños mensajes son importantes. Todo el lenguaje que relacionamos con el periodo no es inamovible. No tienes que vivir toda tu vida asumiendo las definiciones que han creado otras personas”.

 

 

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Such a powerful post! #Repost @cassclemmer (@get_repost) ・・・ Y’all know I’m trans and queer, And what that means for me all around, Is something that’s neither there nor here, It’s a happy, scary middle ground. So when I talk gender inclusion, And I wrote these rhymes to help you see, I’m not tryna bring up something shallow, Periods are honestly pretty traumatic for me. See my life is very clearly marked, Like a red border cut up a nation, A time before and a time beyond, The mark of my first menstruation. So let me take you back, To the details that I can still recall, Of the day I gained my first period, And the day that I lost it all. I was 15 and still happy, Running around, all chest bared and buck, Climbing trees, digging holes, And no one gave a single fuck. I mean I think my ma was worried, So I went and grew out my locks, A sign I was normal, still a girl, A painted neon sign for my gender box. So, the day I got my period, My god, a day so proud, This little andro fucked up kid, Had been bestowed the straight, cis shroud. The relief got all meshed up in my pain, In that moment, I sat down and cried, Just thanking god I was normal, While mourning the freedom that had died. Everyone told me my hips would grow, I looked at them and couldn’t stop crying, “What’s wrong with you? You’ll be a woman!” They kept celebrating a child dying. See my body had betrayed me, That red dot, the wax seal, On a contract left there broken, A gender identity that wasn’t real. Most people deal with blood and tissue, And yet my body forces me to surrender, Cause every time I get my cycle, Is another day I shed my gender. My boobs betray me first, I feel them stretching out my binder, I send up questions, “am I cursed?” And wish to god that she was kinder. The five days it flows, I try to breathe, I dissociate, While my body rips outs parts of me, Leaving nothing but a shell of hate. The blood drips from an open wound, Of a war waging deep inside my corpse, The battle between mind and body, Immovable object; unstoppable force. #bleedingwhiletrans #menstruator #genderinclusion #mencanmenstruate #protectranskids #periodpride #genderdysphoria #menstruationmatters [P

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Establecer límites y romper barreras

Así que, ¿cómo podemos empezar a derribar estas barreras del género para hacer un poco más cómoda la menstruación? Afrontando el tema desde una perspectiva estructural, según Clemmer “necesitamos empezar por educar para que la gente entienda que no tienen por qué ser mujeres sólo porque les baje la regla”.

“Tener que ir, comprar productos y caminar bajo el cartel que dice ‘higiene femenina’ nunca me hizo sentir bien”, añade Clemmer. “Cuando tuve la regla por primera vez, sentí que tenía que interpretar una obra para todo el mundo, una obra de teatro de la que nunca quise formar parte. No encajaba. Me sentí como la pieza de un puzzle que no paraba de romperse”.

El lenguaje es sólo uno de los aspectos de la lucha por la igualdad menstrual. También hay desafíos prácticos que superar: las personas que usan los baños públicos de hombres y que tienen la regla no tienen acceso a contenedores higiénicos o dispensadores de productos menstruales. “Si yo voy a un restaurante, tengo la regla, mi aspecto es muy masculino ese día y estoy rodeado de amigos que son hombres, no puedo entrar sin más al baño de mujeres y conseguir un tampón”, dice Kai Wes, artista y activista no-binario dentro del espectro masculino. “¿Qué hago entonces? Me tengo que marchar”. Además, los baños de hombres suelen tener un único cubículo individual (si es que lo tienen), así que no siempre se dispone de la privacidad que se requiere para cambiarse el tampón. “Por supuesto que he llevado un tampón durante demasiado tiempo, arriesgándome al síndrome del shock tóxico”, añade Wes. “La gente se muere de eso. El tema es que la gente no piensa en ello porque nadie quiere hablar sobre esto”.

Hay maneras de hacer que la seguridad y comodidad menstruales sean más accesibles para la comunidad trans y no binaria. No obstante, la representación es clave para que la gente se dé cuenta de que los espacios necesitan ser más accesibles. Es muy raro encontrar una página sobre la menstruación o un anuncio sobre el tema que incluya a modelos que no sean mujeres cis. En marzo de 2018, Kenny Ethan Jones se convirtió en el primer hombre trans en protagonizar una campaña sobre la menstruación cuando apareció en un vídeo promocional de Pink Parcel hablando sobre cómo su experiencia en torno al periodo puede ser diferente a la de la mayoría, pero no por ello merece ser invisibilizada. Jones escribió lo siguiente para responder a los tuits de Rowling: “Como hombre trans negro que reivindica la igualdad de géneros en el ámbito de la menstruación me repugna que hayas elegido este momento, en pleno punto álgido del movimiento Black Lives Matter, para ser tránsfoba”.

Jones nos cuenta: “No creo que mucha gente tuviese en cuenta (si es que alguien lo hacía) que los hombres trans y muchas personas no binarias e intersex menstrúan cuando aparecí en la campaña de Pink Parcel”. Desde entonces, algunas compañías más pequeñas han seguido sus pasos. La canadiense Lunapads fabrica ‘productos menstruales para todos los cuerpos’. A menudo se sirven de modelos trans y no binaries y venden bóxers y calzoncillos menstruales. “Siento que ahora se nos ve mucho más, pero no cabe duda de que somos una suerte de coletilla”, continúa Jones. “Entiendo completamente y reconozco el hecho de que la mayoría de las personas que menstrúan son mujeres, pero al excluir a nuestra comunidad se están eliminando por defecto nuestras experiencias”.

 

 

Experiencia universal

Los comentarios de Rowling se sirven de los mismos argumentos que los grupos trans excluyentes, según los cuales incluir a la comunidad trans en las conversaciones en torno a la menstruación supone excluir a las mujeres cis. Gabby Edlin, cofundadora de la organización benéfica Bloody Good Period, dice que “la gente habla sobre cómo la inclusión de las personas trans supone borrar a las mujeres, pero nunca me he sentido invisibilizada en nada de todo ese trabajo que realizo cuando incluyo a las personas trans. Ver símbolos y diseños femeninos en los productos menstruales no es lo que hace que me sienta mujer”.

Julia Ehrt, portavoz de la International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association (ILGA), concuerda, añadiendo: “No creo que le quite nada a las mujeres, pero de veras beneficia a los hombres trans, así que, ¿por qué no hacerlo? Ha habido cierta oposición por parte de grupos de mujeres [trans excluyentes] pero ¿de veras piensan que incluir a las personas trans supone arrebatarle algo a las mujeres? No lo creo”.

El youtuber e influencer Charlie Allan sugiere que a la hora de hacer que los productos menstruales sean más accesibles para la comunidad se trata menos del envoltorio externo que de normalizar el que los hombres compren productos menstruales, sin importar si son trans o cis. “La gente cree que los hombres no pueden comprar productos menstruales, lo cual es ridículo, tanto si ese hombre menstrúa como si no”, nos cuenta. “Un marido o padre cis debería poder comprar tampones. No es únicamente un tema trans. Si quieres especificar y hacer como si sólo los hombres trans los comprasen, entonces nos vamos a sentir incómodos porque no es lo que hacen los hombres cis. Si quedase claro que todos los hombres pueden comprar [productos menstruales] por el motivo que fuere, probablemente las personas trans que tienen la regla se sentirían más seguras”.

Puede que las celebraciones del Orgullo no se den este año en su formato habitual debido a la Covid-19, pero este mes sigue siendo una oportunidad para que las personas LGTBIQ+ de todo el mundo se unan en señal de solidaridad. El discurso de Rowling según el cual las personas trans de alguna manera arrebatan sus derechos a las lesbianas cis y a los hombres gays supone un intento por dividir a la comunidad en un momento en el que debería estar especialmente unida, máxime si tenemos en cuenta que las personas trans racializadas (en especial las mujeres) fueron quienes originaron el Orgullo.

El lenguaje que utilizamos cuando hablamos sobre la menstruación es importante, y hay numerosas maneras de continuar aplicando estos mensajes a todos los niveles. Como Clemmer concluye: “Al fin y al cabo, al final todo esto es una cuestión de educación. Educa a tus amistades, educa a las personas a tu alrededor, educa a tu familia. Ni siquiera tienes por qué exteriorizar nada. Tan solo piensa al respecto y cambia la manera en la que lo formulas en tu propia mente”.

Ahora que nos estamos movilizando para eliminar la pobreza menstrual, mejorar el acceso a los productos menstruales y deshacernos de los tabúes, es importante tener en cuenta todas estas experiencias diversas porque no existe una única manera de tener la regla.