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El pasado viernes, 19 de febrero, se celebró el Día contra la LGTBIQfobia en el Deporte.

Fuente (editada): FSC-CCOO | Txipi Lafuente Coronel | 18/02/2021

[En FSC-CCOO pensamos que es necesario clarificar la normativa actual en este ámbito, como se está intentando hacer mediante los proyectos de ley que se están elaborando y en torno a los cuales hay un intenso debate social]

Desde FSC-CCOO seguimos luchando contra la LGTBIfobia en el deporte, reivindicando el derecho a la diversidad a todos los niveles y en todas las edades.

Este año está marcado por el debate de la participación de las personas trans, principalmente las mujeres trans, en las competiciones deportivas, concretamente en los Juegos Olímpicos de Tokio que, salvo restricciones de la pandemia, tendrán lugar del 23 de julio al 8 de agosto de 2021.

El propio Comité Olímpico Internacional indica que hará una reevaluación de los criterios de participación de las personas trans una vez finalizados los Juegos Olímpicos de Tokio. ¿Qué ha podido pasar para que el COI decida una vez más reevaluar estos criterios a la finalización de los Juegos Olímpicos en vez de haberlos establecido ya desde los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en el año 2016? ¿Por qué se sigue limitando el derecho a la identidad sexual en las prácticas deportivas en cada una de las convocatorias a Juegos Olímpicos?

Algunas voces formadas indican que lo que hace falta es que responsables en normativa deportiva se reúnan con especialistas del deporte, ya que se trata de un área muy específica. Argumentan que, cuando se habla de competiciones, el aspecto físico es importante y que se trata de un debate que cuesta regular y al que todavía le faltan años; presentar altos valores de testosterona se convierte en un problema, ya que supuestamente genera cierta superioridad física que podría calificarse de injusta para el resto de participantes.

Olvidan que este tema «choca» con los Derechos Humanos de muchas personas que se ven discriminadas, también las discriminaciones ejercidas a lo largo de los años sobre las competidoras intersex.

Las regulaciones del Comité Olímpico Internacional históricamente requerían que les atletas compitieran con el sexo que se les dio al nacer. Desde el 2004, el COI permite a mujeres trans competir como mujeres, siempre y cuando se hayan sometido a una intervención quirúrgica de genitales y a un tratamiento hormonal durante dos años, suficiente como para anular su “ventaja”.

Lo que consideran «un avance» para mujeres trans resulta problemático si se establece como norma para mujeres con cuerpos intersexuados.

En el año 2016, el organismo olímpico recomendó a todas las federaciones que admitieran a deportistas trans sin exigirles, como hasta ahora, que se operaran para eliminar genitales, gónadas y cualquier otra característica física (testículos, gónadas, ovarios, útero, senos). La única condición que impuso es que se comprobase que las mujeres trans que quisieran participar en competiciones femeninas debían tener un nivel de testosterona inferior a 10 nanogramos por mililitro de sangre. Para ello, debían someterse a tratamientos con estrógenos que frenasen la producción de testosterona. En cambio, los hombres trans podían competir en la categoría masculina sin ninguna restricción.

Para Río 2016, el reglamento volvió a cambiar diciendo que para evitar la discriminación, si la atleta no es elegible para competir en las competiciones femeninas, debería ser elegible para competir en las competiciones masculinas. Lógicamente la discriminación seguía persistiendo con esta medida, por lo que no fue una solución eficaz. Esta nueva normativa supuso una manera de salir al paso, por lo que quedó suspendida hasta julio de 2017 dejando a las atletas intersex participar sin restricciones.

El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en varios dictámenes ha sentenciado que es justo y proporcionado que existan categorías femenina y masculina en el deporte, y que debe existir un criterio objetivo para realizar esta división, sin que la verificación del sexo sea un criterio apropiado.

“No hay argumento científico para decir quién es mujer y quién hombre. Cuanto más tiempo pasa más claro queda que el sexo no es binario”, asegura Victoria Ley, exsubdirectora general de deporte y salud del Consejo Superior de Deportes.

En España, una de las voces con más autoridad sobre estas cuestiones es María José Martínez Patiño, profesora de la Universidad de Vigo en la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte en el campus de Pontevedra. Os invitamos a conocer su historia personal, cuya expulsión del Equipo Olímpico Español en 1986 por no pasar las pruebas de verificación de sexo supuso un importante punto de inflexión en la historia de las competiciones deportivas. Más de treinta años han transcurrido de la expulsión de María José de los Juegos Olímpicos de Seúl, que finalmente sí pudo competir para la clasificación de Barcelona 92.

Año tras año modifican criterios, que afectan principalmente a la alta competición pero, de manera indirecta, también al deporte amateur, y que provoca que las mujeres trans tengan dificultades para practicar el deporte de forma habitual y sin discriminación.

¿Por qué muchas voces piensan que aún faltan años para regular esta cuestión? ¿Cuántos casos más de discriminación sobre deportistas hay que acumular en los ámbitos deportivos internacionales? ¿Podemos ya por fin reconocer el derecho a la identidad sexual en las prácticas deportivas de las convocatorias olímpicas?

Lucharemos por garantizar una sociedad y un deporte igualitario, diverso y justo donde la discriminación no tenga cabida.