Etiquetas:

Autora: Saida García Casuso

El dolor por la pérdida de Ekai nos ha dejado marcada la cicatriz de la ausencia, una cicatriz que nos recuerda que no podemos ser complacientes, que no nos sirven las buenas palabras a las que no acompañan los hechos, que el tiempo corre en contra de la vida, que la dignidad no se mendiga, ni puede esperar.

No es la primera vez que el tremendo dolor de la muerte sacude a nuestras familias. No es la primera, pero nos ha roto como si lo fuera. Es impensable albergar otro sentimiento que no sea de fracaso, de precipitación al vacío, de pérdida del suelo bajo nuestros pies.

Sentimos como propio un fracaso que lo es, al mismo tiempo que lo es de toda la sociedad y las instituciones. Por eso nos revisamos constantemente (y seguiremos haciéndolo) para intentar encontrar la mejor estrategia, la forma de crear espacios cada vez más amplios donde se entienda y respete la diversidad en todas sus facetas, sin estigma ni excepción.

Ahora toca despedirse de Ekai, dejarle volar y seguir luchando, por eso hemos querido reservar un espacio para poder recordarle siempre en forma de estrella, libre, acompañándonos junto al resto de personas que ya no están.

Si quieres dejar tu deseo, tu mensaje o un poco de tu amor, visítala.