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Fuente: EUFORIA | Natalia Aventín Ballarín | 19 FEB 2022

El 19 de febrero de 1998 el futbolista inglés Justin Fashanu, se quitaba la vida tras haber sido el primer futbolista de renombre que, ocho años antes, hiciera pública su homosexualidad por lo que recibió mucha violencia procedente tanto del mundo del deporte, como de la opinión pública.

Aunque esta historia pudiera parecer algo del pasado, lamentablemente vivimos un presente en el que la violencia que sufren las personas deportistas LGTBIQA+ es algo cotidiano. En los últimos años han sido principalmente las mujeres trans e intersex quienes han sido objeto de un mayor acoso, sin olvidar a las personas no binarias que ni tan siquiera existen para las categorías deportivas.

Se acusa a las personas LGTBIQA de ir en contra de la naturaleza cuando no hay nada más natural que la diversidad, siendo las personas un reflejo de esa naturaleza compleja.

La segregación en el deporte actual viene de la mano de la universalización del sistema patriarcal. Siendo en los orígenes de la actual concepción del deporte pensado como medio de entretenimiento y forma de demostrar la hombría de los ciudadanos pudiente, blancos, cis y heterosexuales, en una sociedad hegemónicamente androcéntrica. En la mayoría de los deportes se vislumbra el origen en las reglas pensadas para competir desde los valores de la masculinidad hegemónica, penalizando todo lo considerado no masculino, por ello es tan compleja la visibilización y la aceptación de las disidencias sexuales en el deporte

Quizás el futuro nos depare un deporte con categorías más coherentes que se apoyen en la valoración de parámetros objetivos como puede ser la altura, la fuerza o la medida del brazo. Pero sobre todo un deporte donde se pueda ser quien eres, sin miedo a decirlo, sin el estigma de no ajustarse a unas categorías excluyentes.

Mientras tanto desde Euforia seguimos esforzándonos para que quienes aman un deporte puedan disfrutarlo tanto de forma amateur como de forma profesional, de forma segura y con respeto a sus derechos fundamentales. Entendemos el deporte como una palanca impulsora de los cambios sociales necesarios para conseguir una sociedad más justa.