Concentración el 12 de febrero de 2026 frente al Hospital Universitario de Cruces para exigir un fin al bloqueo de la Unidad de Identidad de Género causada por la baja de la psiquiatra. Cedida por SuminTrans.
Los colectivos trans de la comunidad autónoma vasca han conseguido suprimir el paso obligatorio por Psiquiatría de las personas trans que buscan tratamientos afirmativos de género en Osakidetza. La evaluación psiquiátrica contravenía la ley trans estatal de 2023 y las autonómicas de 2019 y 2024, según colectivos trans.
Fuente (editada): PIKARA MAGAZINE | Deva Mar Escobedo | 25 MAR 2026
Las personas trans que quieran iniciar un tratamiento afirmativo de género en la comunidad autónoma vasca (CAV) ya no tendrán que superar un examen psiquiátrico previo. Este movimiento por parte de Osakidetza llega siete años después de la primera ley autonómica vasca que impedía “diagnóstico o informe psiquiátrico” como condición para acceder a hormonas o cirugías y tres años después de que la despatologización fuera de obligado cumplimiento en todo el Estado por la llamada ley trans. “Se ha cumplido una deuda histórica de Osakidetza con las personas trans y con su dignidad”, valora Klaudia Ugarte, integrante de Lumagorri HAT.
La Unidad de Identidad de Género (UIG), radicada en el hospital bilbaíno de Cruces, centraliza los tratamientos afirmativos de género en Euskadi. Hasta hace poco, este departamento obligaba a pasar por la consulta de psiquiatría de la unidad antes de acceder a tratamientos hormonales o cirugías, hecho denunciado por el movimiento trans de Euskal Herria como patologizante.
Este examen obligatorio se ha suprimido recientemente, según cuenta Ugarte, presente en conversaciones con Osakidetza para actualizar el protocolo de atención a las personas trans, y confirman desde SuminTrans: “Algunas personas que han entrado hace poco en la UIG no han tenido que pasar por Psiquiatría”, cuenta Dalia Pujana, integrante del colectivo. La primera persona recién llegada a Cruces que no ha sido citada en salud mental de la que han tenido noticia en SuminTrans acudió al hospital el pasado 20 de febrero.
“¿Quién va a reparar todo ese trauma? ¿Quién se va a hacer responsable de siete años de ilegalidades?”
Pujana celebra la eliminación de la consulta psiquiátrica obligatoria como “una victoria para nuestro colectivo y para nuestra causa”, pero señala que el examen en salud mental “ha sido ilegal desde 2019”. “Durante todo este tiempo, mucha gente trans que ha ido a la UIG ha tenido que pasar por este proceso, que es bastante humillante, mientras ellos además decían que estaban por encima de la ley”, explica la activista, que se pregunta: “¿Quién va a reparar todo ese trauma? ¿Quién se va a hacer responsable de siete años de ilegalidades?”.
El examen obligatorio en Osakidetza se ha mantenido, hasta hace poco, a pesar de que dos leyes autonómicas (2019 y 2024) y una estatal (2023) hayan decretado la despatologización de los tratamientos especializados para personas trans. Al ser cuestionada por este hecho en agosto de 2024, la sanidad pública vasca se remitió a “las Directrices del Departamento de Salud” y aludió a una “correcta interpretación” de las leyes. Ahora, el cambio de criterio llega sin anuncios ni argumentaciones por parte de Osakidetza, aunque en el marco de la redacción de una nueva guía de tratamiento a personas trans en la sanidad pública vasca en la que están participando las asociaciones Lumagorri HAT y Loratuz Lotu, con apoyo y en conversación con otras entidades del movimiento trans de Euskal Herria.
Un historial de denuncias por vejaciones y tratos patologizantes
La consulta de Psiquiatría de la UIG de Cruces ha sido el centro de polémicas que han saltado a los medios en multitud de ocasiones por personas usuarias que denunciaban tratos “vejatorios”. El caso más sonado ha sido el de Ren Bragado, una persona no binaria que explicaba así su experiencia con la psiquiatra de la unidad: “Me sentí como un conejillo de indias en un experimento. La doctora me evaluó como si estuviera buscando un trastorno psicológico que justificara negarme el tratamiento”.
Según expuso le denunciante en rueda de prensa frente al hospital de Cruces en agosto de 2024, la facultativa de salud mental llegó a sugerir que Bragado podría estar confundide y que su identidad podría ser producto de una agresión sexual previa. “[En] el no binarismo a veces vemos antecedentes de abuso sexual y rechazan todo lo femenino por lo que ha ocurrido”, asegura Bragado que le dijo la psiquiatra.
Otros testimonios publicados en medios hablan de estigmatización por tener historial psiquiátrico, sugerencias de que la identidad trans podía ser resultado de trauma no resuelto o preguntas estereotipadas, como si la persona consultante jugaba con muñecas o coches en su infancia. “Pensaba que [la psiquiatra] estaba ahí para ayudar, pero está ahí para controlar”, opina en un reportaje publicado en El Salto Joana Renteria, que acudió a la UIG en verano de 2020.
Las siguientes reclamaciones: reducir las listas de espera y descentralizar la atención
La victoria en despatologizar la atención sanitaria no es el único objetivo del movimiento trans en Euskal Herria. Klaudia Ugarte señala como reivindicación clave la reducción de las listas de espera para cirugías, que pueden llegar a demorarse hasta cinco años en la sanidad pública. “Necesitamos un sistema de salud digno. Una mejor atención médica repercute beneficiosamente en el resto de retos y violencias que atraviesan nuestras vidas [como personas trans]”, insiste la integrante de Lumagorri HAT.
SuminTrans no deja de aspirar a cumplir su reivindicación fundacional: la abolición de la UIG de Cruces en favor de una atención médica de proximidad. Parecería que Osakidetza va en buen camino tras anunciar hace un año la puesta en marcha de Servicios de Atención Primaria a personas trans (SAPt) en cada capital de provincia, pero desde el colectivo critican el planteamiento actual de la propuesta: “No son lo que queremos como personas trans”, afirman en un comunicado publicado en redes sociales.
Los SAPt contarían con una persona psicóloga y otra enfermera. “Buscan ser un servicio de acompañamiento opcional”, explica Ugarte. En SuminTrans critican la ausencia de especialistas en endocrinología. Sin esta clase de profesionales, las personas que busquen iniciar o revisar terapias hormonales, no solo acompañamiento en salud mental o aplicar tratamientos ya pautados, deberán seguir acudiendo a la UIG de Cruces. “En vez de eso, ¿por qué no capacitan a les médiques de cabecera y endocrines de los ambulatorios?”, cuestionan desde el colectivo.